Tiempo antes
────── Estaba sola cuando ocurrió por primera vez, no había peligro inmediato, no había gritos, ni enemigos, ni sangre, solo cansancio.
Se apoyó en la encimera de la cocina, respirando despacio, una mano en el vientre, la otra temblando sin que supiera por qué, había pasado el día entero sintiendo una presión rara en el pecho, como si algo dentro de ella no terminara de acomodarse.
Solo es estrés
────── murmuró para sí misma, el vaso frente a ella vibró. Frunció el ceño, pensando que había golpeado la mesa sin darse cuenta, estiró la mano para tomarlo y, en el instante en que sus dedos tocaron el cristal, una punzada de miedo le atravesó el cuerpo era más bien esa sensación absurda y repentina de que algo podría salir mal y el vaso estalló.
Se colapsó sobre sí mismo, deshaciéndose en fragmentos finos que cayeron al suelo como lluvia. Ella se quedó inmóvil, con la respiración contenida, miró su mano, intacta, miró el suelo cubierto de vidrio.
¿Qué…?
────── susurró, el aire alrededor de ella se volvió pesado, como si la habitación hubiera cerrado las ventanas, la luz parpadeó dos veces.
Yelena apoyó ambas manos en la encimera, sintiendo el pulso acelerado en la garganta, su corazón latía rápido, pero su cuerpo no reaccionaba como debería, no había adrenalina, no había alerta, solo confusión.
En el pasillo, algo cayó al suelo, un golpe seco, luego un silencio extraño, incómodo.
¿Bob?
────── Llamó, sin levantar la voz, wl foco del techo se apagó con un chasquido y el refrigerador emitió un zumbido grave antes de quedar en silencio. Dio un paso atrás, más desconcertada que asustada.