Shinigami, bienvenido seas. Debido a tu popularidad, puedo decir que eres la única deidad japonesa de la cual ya tenía previo conocimiento. La labor de ustedes, los dioses relacionados a la muerte, no dejará de fascinarme jamás. Mientras te recibo, recuerdo que en la fiesta mencionaste algo de mi amiga lesbiana. En lugar de desearte una grata estadía, mejor te ofrezco la opción de presentártela.