¿Inquietud, dices? Prima querida, no pretendo insultarte con mi repentina risa, es sólo que ya me ha tomado desprevenido enterarme de que mi llegada ha sido tan bien recibida por ti, que ahora que me cuentas que también te ha generado inquietud me es más sorprendente de creer. ¿Temías la posibilidad de que hubiera tardado más en llegar o, tal vez, que hubiera preferido quedarme en Desembarco del Rey junto a mi madre y hermano? Habla libremente, te lo pido. Respecto al caballero que mencionas que acompaña al pequeño Aegon, he escuchado que es uno errante al que mi padre le ha conseguido la entrada al Torneo. No he tenido la oportunidad de conocerlo aún, pero sé que el tío Maekar está buscando la manera de que Aegon abandone la idea de ser su escudero, aunque ciertamente rara vez ha conseguido convencerlo de algo. Tu favor lo llevaré con honor si decides concedérmelo, pero ¿estás segura de querer dármelo a mí? Ésta es una oportunidad excelente para medir la gallardía y mérito de un caballero, Saenya, también para conocer a los herederos de las grandes casas.