Hermana, han pasado varias lunas y aun así volvemos a encontrarnos, porque los dioses no me han concedido la gracia de evitarlo. ¿Te trae siquiera algo relevante a la Corte? No creo que Padre te haya hecho llamar, ni él ni nadie de nuestra sangre. En cualquier caso, no te preocupes, las costumbres de la Capital te resultarán familiares y sabrán hacerte sentir como en casa sin que yo tenga que esforzarme en recibirte, la calidez fingida resulta incluso banal para lo que tu regreso realmente amerita.