Serena Ashbourne ha pasado su vida rodeada de luces, telas y cámaras. Como la segunda hija de Savannah Ashbourne, creció entre talleres de diseño, pruebas de vestuario y desfiles exclusivos, aprendiendo desde pequeña a moverse con seguridad en espacios donde muchos se sentirían fuera de lugar. Para ella, ese mundo nunca fue intimidante, siempre fue hogar.
A diferencia de otros, ella jamás sintió confusión sobre lo que quería. La moda no fue una obligación ni una expectativa impuesta, sino una pasión que nació temprano, acompañar a su madre en reuniones, viajes y fittings formó parte de su día a día, y con el tiempo desarrolló una mirada atenta para los detalles, las telas, los cortes, la forma en que una prenda cae sobre el cuerpo.