Lástima, porque tengo que decirte un asunto del cual he en verdad pensado hablarlo contigo o no, Soleil. Pero, tienes
que esperar hasta mañana, una vez más,
espero puedas perdonarme. Mi cerebro
cuando se encuentra bastante cansado
juega en contra de mí y me es imposible redactar palabras o frases coherentes
que sean de mi agrado, así que tú y yo compartimos mucho en común.
¿Entonces no me extrañaste, linda?