¡Pequeñuela insolente! Te lo mereces. ¿Cómo que una cana? Estoy en la flor de mi juventud. ¡Para nada! Hablando de ella, no la he visto ni siquiera un pelo, quizá eso me tenga con el humor un poco bajo... ¡Perdóname el golpe, mi niña! Ven, déjame darte un abrazo, te extrañé muchísimo. ¿Ah, sí? ¿Sabes más detalles de ello? Espero en serio que ese viejo amargado se digne a invitarme, sabe que una buena fiesta no se haría sin mi. Y bueno, pequeña calabaza. No me haré la ciega. ¿Qué estás bebiendo, eh? Tus padres están cerca, solo te aviso. A menos que me invites un poco, prometo cubrirte. Pero shhh.