—fruncí el ceño al sentir algo chocar contra mi pierna. Miré hacia abajo y elevé ambas cejas en señal de sorpresa. —¿Están lloviendo bebés y no supe? —levanté en mis brazos al infante. —Hola, pequeño ser. Soy Ivy.
Eres un encanto, pequeño Dionaea Muscipula. —acomodé al más pequeño sujetándolo con un brazo y apoyándolo con mi cintura. Con la otra mano le hice cosquillas. —Te haría preguntas, pero eres un bebé muy pequeño para hablar-
¿Que haces…?
⎯⎯ Lo miro un poco confundida, pero cuando el pequeño alzó los brazos rodó los ojos y lo terminó cargando ⎯⎯
Espero que nadie sepa que te estoy cargando.