Hola, Sylvy. No pienses que te deje de lado o me olvidé de tu regalo. (Me dormí). Quise entregarte este en especial debido al amor que ambos compartimos por el mar, pero sobretodo, por lo que hacemos y quiénes somos. Creo que encontré en ti a un igual. Se trata de una moneda antigua que pertenecía a mi padre, la cual llevaba siempre. Puede parecer ordinaria, y seguramente lo es, pero siempre ha sido invaluable para mí. Me gustaría que la tuvieras desde ahora.