Gracias por la bienvenida, tía. Siempre me han intrigado las metáforas con animales porque dicen tanto de quien las dice como de quien las escucha. No sé si el lobo está solo por elección o porque ve venir algo más grande, pero lo cierto es que siempre observa antes de moverse. Prometo tener los ojos bien abiertos. Y los oídos también, por si los búhos deciden hablar más claro.
Tú siempre ves más de lo que otros admiten, Helaena, pero a veces es fácil confundir símbolos con verdades. Tal vez los lobos recuerdan mejor que los dragones lo que es cuidar de los suyos. Tal vez por eso, cuando todo se quiebra, el Norte es lo único que no se arrodilla ni se pudre. Aprendí que no todo lo que no es sangre, es traición.
Helaena, finalmente me desocupo para darte una bienvenida por estos lugares. Espero que Dragonstone se adapte correctamente a ti, últimamente las vibras no son las más favorables. Siempre es un placer tenerte.
Lo siento, me ocupé con tormentas, dragones y vientos. También había algo de sangre en mis hechizos… Pero ya me pondré a responderles. Buena noche a todos.
Helaena, la única "dulce" entre nosotros dos, eres tú. Por supuesto que soy real, hermana, puedes abrazarme cuánto quieras, siempre y cuando no hayan imbéciles mirándonos, sabes que tengo una reputación que mantener. ¿Cómo has estado?, ¿Aegon te ha tratado bien?
¿Dónde habías estado, Helaena? Tu ausencia se hizo tan presente que incluso tu esposo la añoró. Es bueno tenerte de regreso, hermana mía. Sé bienvenida.
Escucharte hablar siempre fué de mis pasatiempos favoritos cuando mi madre aún vivía. ¿Has acumulado nuevas historias en todos estos años que no nos hemos visto, Tía Helaena? Ansío escuchar todas y cada una de ellas. La forma en la que hablas de tu matrimonio lo hace parecer mejor de lo que es, ¿lo sabías? Supongo que ese es uno de tus dones. ¿Eso crees?, ¿que tengo algo de mi madre en mí? Siempre he pensado que los genes de mi padre fueron evidentemente más fuertes que los de mi madre.