Tienes demasiado fé en realidad. ─────Soltó un suspiro resignado, ya qué, no podía hacer que la menor se fuera de allí y solo le quedaba aceptarla en su casa. Se sentía ajena ante la cercanía, había pasado por tanto ella sola que le era difícil tener otro contacto, otro apoyo.
─────Le devolvió el empujón, suspirando, más tranquila. ─────El problema es que dijo que me odia de verdad... No la culpo, pero no creo que tenga arreglo, yo no me perdonaría. ─────Se abrazó a sí misma. ─────No la conoces como yo. Tiene todo el derecho de alejarme de ti vida para siempre.
No lo hizo, creo que en parte porque yo era una perra y ella estaba intentando hacerme volver. Después no dijo mucho... Se fue de nuevo, no es que no te quiera, niña. ─────Se quedó pensativa unos minutos. ─────No, te dije que me odia. Pero sigo sin saber por qué vienes a mí en primer lugar, no te había visto en años, solo por fotos y mensajes vagos