Vas a parecer mi niñera, está bien, No ninfas por un tiempo, Pero si ellas me buscan, quien soy yo para negarme.
He probado eso que llaman vino, no estuvo tan mal, me lo sirvió un soldado, en medio de su agonía, Pero ganaron, lo tomé como ofrenda.
Hermanita, el imbécil solo te sirvió vino y dices que te coqueteo, Te falta mucho que aprender, eso no es coqueteo, es cortesía.
Hasta las mujeres de Mykonos me sirven vino y no me están coqueteando, es una costumbre de ellos, creo que es como una clase de gesto de cortesía hacia un invitado.
Aunque si se te acerca, le rompo los huesos.