En una era dominada por el hielo, las bestias gigantescas y las amenazas cósmicas, la tribu de thalassat adoraba al gran volcán activo del Mediterráneo. Durante una erupción cataclísmica causada por la energía residual de un Celestial caído bajo la Tierra, thalassat se adentró en el cráter para salvar a su gente. Allí no encontró fuego ordinario, sino la Llama Primordial, una fuerza cósmica retenida en el corazón de la Tierra. Al absorberla para sofocar la erupción, sobrevivió metamorfoseada: se convirtió en el faro de luz del Mediterráneo.