Unos pequeños golpes en la puerta de su vivienda la sacaron de su trance, miró hacía la puerta pensando quien podría, ella solo deseaba que fuera él, solo quería verlo a el. La rubia se levantó de su asiento y caminó lentamente hacia la puerta, no se preocupó por su apariencia en el momento, solo caminó y soltó un suspiro tomando la manija de la puerta y abriéndola lentamente. Y allí estaba, el alto y pálido castaño parado frente a su puerta, con la respiración agitada y cabello algo alborotado, se sorprendió de verlo, el chico se notaba algo cansado pero para ella se veía hermoso, estaba algo enojada y tenía muchas preguntas, quería gritarle y reclamarle por desaparecer como si nada, pero nada le importó y se lanzó hacía el, por mas debil,triste y desconcertada que estuviera, el volvió, sea por lo que sea pero volvió, lo abrazó con fuerza, no quería dejarlo ir — Volviste, Theo… si lo hiciste — soltó sin soltarlo, lo había extrañado, el era lo único que la chica tenía y ella jamas lo dejaría ir