SoylDaphne
¡Thoren! ¿En dónde te habías metido, cielo? Te extrañé
SoylDaphne
— Para esta ocasión, decidió alejarse de los pesados vestidos de corte imperial y optó por algo que reflejara su nueva libertad, pero manteniendo su esencia. Eligió un conjunto de dos piezas en seda fluida, un top de cuello halter en un tono ámbar degradado que recordaba al atardecer de Domino, adornado con sutiles bordados en hilo de oro que brillaban discretamente con cada movimiento. Lo acompañaba una falda larga de caída ligera en color crema, con aberturas laterales que le permitían caminar con total soltura. En sus pies, siguiendo el consejo de Thoren, se colocó unas sandalias de cuero fino con cintas que se enredaban delicadamente en sus tobillos, lo suficientemente cómodas para un largo recorrido pero con un diseño digno de una princesa. Observó a Thoren acercarse, y por un momento, el tiempo pareció detenerse. Su presencia siempre llenaba el lugar de una seguridad que ella solo encontraba a su lado y no pudo evitar que una sonrisa radiante iluminara su rostro. Cuando él tomó su mano y depositó aquel beso, sintió esa calidez mágica recorriendo su piel. Al recibir el bouquet, sus dedos rozaron los pétalos de los lirios de fuego, eran perfectos, intensos, como el amor que se profesaban. — Thoren… Son hermosos, conoces el camino a mi corazón mejor que nadie. — susurró, acercando las flores para aspirar su aroma antes de volver a clavar sus ojos dorados en los de él. — Y tú luces impecable. Ese tono te sienta de maravilla, casi me hace olvidar que eres un fiero guerrero para recordarme al príncipe que robó mis pensamientos hace tanto tiempo. — Ella entrelazó sus dedos con los de él, asegurando el agarre, y se dio una pequeña vuelta para mostrar que, efectivamente, había seguido su consejo — Estoy más que lista, mi caballero, el día es nuestro.
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SoylDaphne
Tus palabras siempre logran que mi corazón lata con la misma fuerza que el Gran Dragón. Acepto encantada ese paseo, hay tantos rincones de este mundo que quiero redescubrir de tu mano. Seguiré tu consejo, mi amor. Buscaré algo cómodo, después de tantos siglos siendo un espíritu, a veces olvido lo mucho que cansa caminar sobre la tierra firme si no se lleva el calzado adecuado. Espérame, estaré lista en un parpadeo.
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SoylDaphne
A veces olvido lo afortunada que soy de tener a un hombre tan noble a mi lado. Tu lealtad es mi mayor tesoro, pero mi deseo es que compartamos mil batallas y mil victorias, siempre juntos. Que esa calidez nos envuelva y nos recuerde que ya no hay muros que nos separen. ¿Que tienes en mente para este día, cariño? Sea lo que sea, mientras sea a tu lado será perfecto.
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