Tú me recuerdas a los piratas que solía interceptar cuando aún existían, gracias a esa pañoleta que llevas puesta. Efectivamente mi belleza se debe a mi condición, pero aún así agradezco tus halagos, Tine. Pero por lo visto no eres un pirata, sino un hechicero también. Entre brujos nos conocemos, y más allá de darte las gracias por darme una grata bienvenida, estoy dispuesta a formalizar una buena amistad contigo.