/ una corta risa escapa, contenida, mientras se encoje de hombros al restar importancia a las tonterías de su pareja. sus palmas toman el rostro ajeno, acercándose cuidadosamente para corresponder al movimiento de aquellos belfos y, en parte, para cuidar del obsequio; el suave sonido satisfecho escapando de sí al escucharlo, para así dejar ir una sonrisita apenas visible que tira de sus comisuras. Tan.. competitivo. / murmura con cierta suavidad contra la presión de cada ósculo, termina por tomar distancia y sus falanges acarician las marcas de aquellas mejillas. Te amo aún más, Uzumaki. Punto.