No ha sido gran decepción, primo, pues la tardanza, cuando trae consigo buen término, rara vez pesa demasiado. Bien es cierto que aguardé tu llegada con cierta inquietud, aunque procuré no darle voz. Sabes que no soy dada a mostrar flaquezas, y menos aún cuando me conciernen aquellos a quienes estimo. Me alegra, sin embargo, ser consciente que no te has visto privado del torneo, pues no habría sido lo mismo sin tu presencia. Quedan pocos hombres que porten el honor con tal naturalidad, y confieso que es virtud que siempre he sabido reconocer. El caballero que acompaña a mi hermano me lo ha recordado. Hm. ¿Sería exceso de osadía por mi parte concederte mi favor, primo? Solo mi hermano Aerion, de momento, tomará parte en la liza, y ese putero; con perdón, jamás ha contado entre mis favoritos. Tú sí. Ten por cierto, Valarr, que sabrás imponerte con valentía. Si han de dar buena pelea, será porque tú mismo se la habrás ofrecido primero.