—Se queda mirándolo un momento, una sonrisa pequeña, un poco tímida, se asoma en sus labios. — ¿Me llamaste linda? — repite, y su voz sale más suave de lo que planeo, baja la mirada un segundo— No sé si creértelo pero... gracias. — Se acerca un paso, sus manos se enredan en las mangas de su chaqueta, un gesto nervioso que apenas nota.— No sé qué clase de gritos son esos pero suena a que me estás tomando el pelo, así que voy a ignorarlo
—Levanta la mirada otra vez— Tengo antojo de panqueques con jarabe de arce y café con mucha leche, cosas que no comía cuando estaba... ya sabes. —Hace una pausa, sus dedos juegan con el borde de la chaqueta. — Conozco un lugar, es pequeño, la dueña es una señora grande pero es muy dulce y no es tan transcurrido por si no gustas estar tan saturado de gente, ¿Quieres ir ahi?