Entiendo que te asusta verme comer a esos niñatos, pero no puedo hacer nada para detenerlo, es parte de mi naturaleza. Aún así, prometo comérmelos lejos, sin cerca de tú presencia. Me volvería loco si te alejaras de mí, mitsukita. – por un momento sú tono burlón volvió a reaparecer a principios de su falsa promesa, pero deduciendo la mirada de su mujer, decidió cumplir con su trató. Pues no quería alejar a la única persona que lo aceptó cómo lo que era, un ente maligno y un simple payaso morfón, se acercó lo suficiente cómo para que ambos intercambiarán respiraciones, luego el hombre atractivo compartió uno de esos besos clásicos que anteriormente compartían meses antes de conocerse —