Entonces yo le dije que me dijo mientras yo le decía que me dijo que le decía que me dijo que decíamos, pero él me dijo que no me había dicho lo que yo decía que me dijo, sino que tú le dijiste que yo te dije que él me dijo que tú le dijiste que nosotros dijimos, aunque en realidad ninguno dijo nada de lo que el otro decía que había dicho, así que al final todos dijimos que mejor nadie diga nada, porque ya nadie sabía quién le había dicho qué a quién ni por qué lo habíamos dicho en primer lugar, pero igual lo seguimos diciendo porque ya era tarde para no decirlo y, total, si uno no dice lo que no dijo, ¿Cómo va a saber el otro que no lo dijo aunque sí lo haya dicho sin querer decirlo?