Atte. Tú . Stella Cespedes
La osadía del tiempo ha sido muy grande cuando decidió alejarnos. Pero querida, tú has podido correr por aquellos prados tan libre como si tu vida estuviera a punto de dar su último suspiro. Eres como un pequeño cervatillo que corre por su vida. No puedes salvar a todos. No puedes fingir como si nada pasara. El silencio te consume, el invierno te tortura. Pequeña soledad que te acobija y abruma, tú y tú silencio te acompañan. Atte. Tú no has callado lo que con fervor tu corazón grita, pero sin embargo, los hilos que te mantienen cautiva en esa oscura cueva no dudan en jalarte cada vez que intentas ver la luz. Pero qué efímera puede ser la luz.
Ya nunca dices lo que piensas, ni mucho menos lo que sientes. Pero tan solo espera un momento, porque está historia aún no ha acabado. Quizás sea un camino largo, pero ya nada te detendrá. Aunque llores en silencio, y rías cuando tan sólo quieres gritar. Rara casualidad el destino te puso allí, dónde las dudas gobiernan, dónde ser feliz significa ser egoísta. Nadie piensa como tú, te has salido del guion. Antagonista de tu propia historia, ya no más.
Querida tú, no te calles, no dejes que tú voz se pierda con el viento. Sólo necesitas una pequeña chispa. Porque cuando las llamas se apaguen sólo quedaran cenizas y un nuevo renacer te estará esperando.