Querida mujer:
No te importe tú cuerpo,
No te importe tus senos,
No te importe tus glúteos o caderas.
El erotismo de tu cuerpo y amor hacen vigorizar a tu amante con pasión y desenfreno estés como estés.
Tus palabras y actitudes son más importantes que tu carne que más tarde que temprano se colgará y arrugará.
Ámate, arreglate y despreocúpate.