“Zuko, mi querido príncipe. Mi amor por ti es antiguo y callado. Los años me han enseñado a habitar en el silencio de no esperar una respuesta.
Vi tu amor por Mai como quién contempla un fuego lejano desde la otra orilla de la montaña: tú estabas envuelto en su calor, mientras yo permanecía en la fría tierra.
Por ello, te suplico, no sembrar más semillas de afecto en este suelo que ya ha decidido no hacer florecer para ti más que la flor serena de la amistad.
Se despide con mucho, mucho cariño, Li Ling, tu leal amiga.”
—Envía esto a la Nación del Fuego. Es solo para el futuro Señor.
—¿Otra vez enviándote cartas con Zuko, hermana?
Toph apareció detrás de la puerta. Sigilosa, como siempre.
—Sospecho que será la última.