Aqui la reflexión de hoy:
Recibí abrazos cálidos y comentarios dulces diciéndome lo bonito que me veía después del corte de pelo, que fijaba la atención en mis pronunciados pómulos. Me murmuraron cerca del oído que estoy muy delgado, que me cuidase más. Lo que ellos nunca entenderán es que, desde que él se acomodó más en mí, ocupando espacios que antes eran solo míos, todo se volvió permanente. Ya no sienten lástima. Solo sienten incomodidad y miedo de mí… y eso los vuelve egoístas.