ya está por acabar febrero, y con cada dia que pasa de él mi corazón duele un poquito menos.
Revisar recuerdos pasados todavía duele y me achica el corazón, pero estoy comenzando a sanar.
El primer día, pensé que moriría, y el segundo pasó tan lento que pensé que el tercero jamás llegaria; y cuando quise darme cuenta, un mes entero había pasado.
Se siente como si hubiese sido ayer, el tiempo se mueve verdaderamente rapido, y tan silencioso que no lo notas cuando se escapa de entre tus manos.
Sigo pensando en ella, pero con cada semana deja de ser un recuerdo amargo y se convierte en lo que verdaderamente es; una amiga a la que extraño.
Y está bien extrañar a las personas.
Creo que me sentiré así toda mi vida, y eso también está bien.
Que el dolor nunca tome control y el poder de nublaros.
La quise como a las calles de mi pueblo; con nostalgia y con el corazón de un niño.
La quiero, quizá.