UnicornioAcuarelable

Experta en el arte de: Pasar desapercibida.
          	Sin borrar rastros pero dejar esa ausencia.
          	
          	Que gran anhelo, desaparecer, en un dia como hoy.
          	Jugando la ruleta rusa de un farsante...
          	
          	"Quisiera estar en el mar,
          	que me lleven las olas,
          	quiero dejar de respirar.
          	No me despiertes,
          	quiero soñar con..."

UnicornioAcuarelable

Experta en el arte de: Pasar desapercibida.
          Sin borrar rastros pero dejar esa ausencia.
          
          Que gran anhelo, desaparecer, en un dia como hoy.
          Jugando la ruleta rusa de un farsante...
          
          "Quisiera estar en el mar,
          que me lleven las olas,
          quiero dejar de respirar.
          No me despiertes,
          quiero soñar con..."

UnicornioAcuarelable

Impostor fermentado.
          
          Qué incrédula es la verdad de la podredumbre que la desconfianza ha dejado en mí.
          
          Qué irónica realidad cuando se siente que las palabras son hermosas en manos de todos menos en las propias, como un artesano que firma su obra sintiendo vergüenza de aquello que siente no ser bueno, despreciando el modo en que trabaja, pero amando sentir el barro entre sus manos, el aroma de ese rojo exquisito, la fealdad de lo criticado.
          
          ¿Por qué en sus manos esa belleza no brilla? ¿Por qué no es más hermosa que su forma primaria? 
          ¿Por qué no hacer una pila y amar el contenido en bruto y no su destino final?
          
          Mira cómo esas palabras crean hilos de oro al pasar por la mente de alguien más; mira la delicadeza con que los demás tratan ese material.
          Mira un carrete de palabras que es preciado, no como esa producción en masa de una máquina sin emociones.
          
          ¿Pero desde cuándo la máquina se ha cansado? ¿Por qué la máquina ha despertado y tiene un corazón?
          
          Ese metal duro se preguntó: "¿Qué harán con el hilo?".
          ¿Vestirás con ella a un rey?
          
          No, hermosa máquina... tus hilos no serán para vestir a un rey, pero en la humildad de tu velocidad quizás puedas verte transformada en la calidez de un cobijo social.
          
          No, hermosura mecánica, el hilo de tus palabras no es basura, cuando incluso en la oscuridad de una olla de barro o un barril, el sobrante ácido y dulce ha fermentado. Ahora míralo saciando la sed de aquellos que agradecen y celebran la naturaleza del juicio del paso del tiempo que nos ofrece la vida.
          
          Sigue adelante, artesano, sigue hilando palabras, sigue dejando que tu trabajo fermente. No desesperes, la naturaleza te creó, hermosa máquina con corazón.

UnicornioAcuarelable

Validación.
          
          —¡¡¡Señor juez!!! ¡Aquí están las pruebas de mi dolor! El papeleo donde justifico cada herida, cada corte, cada lágrima y noche sin dormir, el conteo de las madrugadas, horas, minutos y segundos. Evidencia real, fresca, física y emocional, una autopsia de cada corte en mi piel. ¡¡Pruebas de mi cordura en este delito atroz!! No fue mi mente, ¡¡fue real!! Lo puede comprobar—. La carpeta contenía las fotos, cronología, textos subrayados, evidencia cruda y verídica de violencia.
          
          —¡Créame que se sorprenderá cuando en sus manos mire el juego vil en que caí! ¡Mírelo con sus propios ojos! ¡Mírelo usted y todos en este juzgado ¡Soy inocente! ¡¡Mi herida no fue fingida!!
          
          A pesar del dolor físico, la sonrisa no podía abandonar mi rostro; lo tenía, justo donde quería, no podría escapar, el juego de sombras podia terminar.
          
          —Al fin... puedo demostrarlo.
          
          Con carpeta en mano, giré mi cuerpo acercándome a mi objetivo.
          
          La chimenea humeó cuando las pruebas del crimen ardieron, y yo alimentaba ese fuego para convertirse en ceniza ante mis ojos inundados en lágrimas...
          
          —No mentí, fue real; soy inocente.
          
          El camino de esas pruebas, aquel valle de lágrimas ya no era doloroso, atravezar el infierno se sentía como una danza macabra que llegaba a su fin. Los grilletes explotaron.
          
          —Soy libre.

UnicornioAcuarelable

Despierta.
          
          
          Alguien te ha nombrado.
          Sus labios te llamaron.
          Su inocencia te activó.
          ¿Habías olvidado tu pasado?
          ¿Habías olvidado quién soy?
          ¿Habías olvidado tus culpas?
          ¿Creías que escaparías?
          ¿Creías que merecías ser feliz?
          
          Me encontré en tus labios cuando te elegí, y sigo en tus labios sin que estos conozcan mi nombre.
          Descuida, tú tampoco me conoces.
          Descuida, yo tampoco lo recordaba.
          
          Pero reconozco desde una realidad muy cruda; te conozco desde la experiencia.
          No miraba tu pasado, miré tu futuro y supe que estarías aquí, donde nadie más estuvo para mí.
          
          Está bien.
          Sé lo que se siente, sé lo que sentirá.
          Perdona por interferir en tu propia historia.
          Perdón por no ser indiferente a un rehén.
          
          Perdona, la débil siempre he sido yo.

UnicornioAcuarelable

Seudónimo
          
          
          —¿Creías que podrías escapar de mí? —sonrió descaradamente murmurando en su oído.
          
          La respuesta no tardó en llegar: ojos nublados, rabia, tristeza, ansiedad o desesperación. La imagen ante sus ojos la congeló.
          
          Tantos meses, años atrás, y volvía como un fantasma que aterrorizaba a la chica.
          
          Aquel ser era un demonio, al inicio un ángel nacido de la gloria, pero condenado por el dolor, quien la convirtió en la peor de las bestias.
          
          —Basta, por favor. —Ella la mató, ella era la culpable, mató a esa bestia para evitar el sufrimiento, para ya no verla más. ¿Pero a qué costo?
          
          —¡Canta, escribe, dibuja, crea! —la retaba a carcajadas ante una apuesta perdida—. Has perdido la inspiración y estos son tus últimos párrafos.
          
          Su puño golpeó a aquel demonio, sus manos llenas de sangre por aquel espejo roto, tinta para sus últimas palabras.

UnicornioAcuarelable

¿Has sentido el poder?
          ¿Has sentido el odio desbordado en las palmas de tus manos?
          ¿Has sentido la adrenalina de la fuerza y la felicidad de hacer daño sin filtros?
          ¿Has tocado las puertas del infierno?
          
          ¿Has caído de rodillas entre moretones y manos temblorosas?
          ¿Has sentido el miedo de tu crimen?
          ¿Has sentido la culpa de aquello que no puedes reparar?
          ¿Has escuchado los huesos crujir bajo tus manos?
          ¿Sabes lo que es el odio?
          ¿Sabes lo que es la rabia?
          ¿Sabes lo que es la culpa que brinda el poder?
          ¿Sabes lo que es mirar el terror en la mirada ajena?
          
          Cuando eres un monstruo lo mejor es aislarte.
          Lo mejor es huir.
          Lo mejor es desaparecer.
          
          Corre lejos, hazme daño, termina conmigo, porque de despertar mi instinto, te juro que no tendré piedad.
          Y ese es mi mayor miedo.
          
          Bienvenido a la diferencia de no ser una idea y ser una realidad, bienvenida a la peor condena del mundo...
          
          ¡Damas y caballeros!
          Denle un aplauso a la conciencia.