El año pasado no fue amable.
Fue un año de grietas, de silencios largos y batallas internas que nadie vio.
Un año que exigió más de lo que parecía justo… y aun así lo entregamos.
Fue en septiembre cuando dejé de soñar y comencé a forjar.
Cuando el descanso se volvió un lujo y la duda una sombra constante.
Trabajé sin tregua, sin garantías, con la fe puesta en algo que aún no existía…
hasta que en noviembre, por fin, sostuve en mis manos las páginas impresas
que me vieron llorar, caer y gritar de frustración.
Papel marcado por la resistencia.
Tinta nacida del abismo.
Ese instante lo cambió todo.
Porque no era solo un libro.
Era la prueba de que resistir también es una forma de victoria.
Hoy no celebramos un final.
Celebramos que seguimos de pie.
Que, pese al cansancio, al miedo y al peso del proceso,
aquí estamos… mirando al porvenir.
Gracias, con el alma, a cada persona que dedicó su tiempo —el bien más valioso—
para leer estos textos, para entrar en este universo oscuro y hacerlo suyo.
Gracias, profundamente, a quienes confiaron y adquirieron
las primeras versiones del libro impreso:
ustedes no son lectores,
son parte de esta historia que se está escribiendo.
En enero arrancamos con más fuerza.
nos espera un nuevo lote de libros se prepara para viajar,
para llegar a más manos, a más rincones,
para seguir sembrando esta obra donde deba arder.
Que el próximo año nos encuentre creando,
aunque duela.
Que nos encuentre luchando,
aunque tiemble la voz.
Porque Lament of a Demon no nació para ser cómodo…
nació para permanecer.
Gracias por estar.
Gracias por creer.
Feliz año nuevo LOADER...
Y recuerden:
el abismo no juzga…
nos observa a todos, indiscriminadamente.
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