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/ si hubiera podido pasar el día entero durmiendo sin duda lo hubiera hecho, pero las noches de patrullaje eran cada vez más tediosas, ¿de dónde habían salido tan de repente tantos criminales por las calles?, no podía ni siquiera pensar qué, si dormía y algo le ocurría a cierto azabache solo por tener que pegar los ojos al dormir perdería la razón de seguir protegiendo a todo konoha. su cuerpo dolía, exigiendo descanso pero el de hebras doradas optó por distraerse del sueño al sacar a kurama a tomar un paseo. su mente divagaba mientras caminaba cerca de un parque dentro del campus, pensando en una y mil cosas; el último partido del primer semestre sería en unos días, las pruebas finales con los proyectos ya estaban a nada de empezar, en segundo semestre las materias cambiarían... ¿y si debía compartir alguna con él?... sacudió su cabeza, no queriendo pensar en ciertos luceros oscuros. pero fue inevitable, siempre era imposible para el rubio. kurama el casi ya cachorro adolescente del uzumaki notó la distracción de su dueño, comenzando a juguetear entre sus piernas para intentar hacer que solo se enfocara en él, pero no lo logró. el canino optó por seguir el camino sin rumbo que ambos seguían, no sin antes detenerse al percibir un aroma que reconocería por siempre. los ladridos de kurama sacaron al uzumaki de su trance, regresando a la realidad cuando notó cómo la correa de su perro se zafaba de su mano al comenzar a correr desenfrenado hacia otra dirección. ¡Kurama! / lo llamó, pero el canino lo ignoró. « Lo que me faltaba. » sin correr pero con pasos apresurados comenzó a perseguirlo antes de que su apreciada mascota cometiera alguna travesura, sin comprender por qué había actuado tan de pronto de esa manera.
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Si eso te hace feliz, adelante. / dice burlón, tal cuál como cuando ambos aún estaban juntos y el uzumaki había hecho de las suyas para ver sonreír al uchiha. pero ya no era uno de esos días. antes de sentarse a lado del azabache sus manos soltaron con cuidado al otro minino que seguía aferrado a él, para así poder retirarse su chamarra y ponerla sobre los hombros contrarios al ver el leve movimiento por el frío mezclado con su cuerpo seguramente mojado por el trayecto. su espalda choca contra una parte del kiosco hasta sentir el suelo, quedando a un lado del mayor mientras intentaba ignorar cómo su corazón latía con tanta fuerza que casi oraba para que el contrario no lo escuchara. sus piernas se estiran formando una mueca, sintiendo después el cuerpo de kurama desparramarse sobre estas, su propia mascota sabía que en algunas ocasiones el blondo se tensaba ante los ruidos de los truenos. a pesar del enojo, no puede evitar sonreír y dejar que su diestra acariciara con suavidad el pelaje dorado de su canino. sin darse cuenta, su cuerpo se acurrucó cada vez más hasta conseguir y sentir el calor del azabache, perdido un momento en sus pensamientos y en cómo dejaba caricias sobre su perro. « ¿Y ahora qué digo? » sus iris azules se mantenían en kurama, pues no sabía qué decir o mencionar, no cuando en su mente y corazón había una guerra interna desde hace días. ¿debería disculparse?, por todo lo que había pasado entre ellos y el hecho de que el blondo por miedo a perderlo nunca pudo confesarle su mayor secreto. los maullidos de tsuki lo hicieron salir de su cabeza al sentirlo por igual echarse sobre su abdomen. Me disculpo por el extraño comportamiento de Kurama cuando persiguió a Tsuki y nos tumbó al suelo. / su diestra dejó de acariciar a su cachorro, para así darle atención al felino recostado encima de él mientras intentaba no mirar al mayor o cometería una estupidez que probablemente solo lo alejaría más. Pero no me disculpo por el beso.
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/ « Idiota. » se dice a sí mismo, soltando el agarre de sus brazos en la cintura del otro, dejando que el mayor se retirara de su cuerpo. siente un extraño vacío, queriendo ignorarlo cuando también se reincorpora sobre el suelo, sentándose. ¡Kurama, ya deja al pobre gato! / el regaño repentino hizo que su cachorro se detuviera de pronto. sabía que el canino no tenía la culpa, pero de alguna forma necesitaba desquitar el torrente de emociones que recorría todo su cuerpo. los sonidos tristes de kurama solo hicieron que el rubio rodara sus ojos cuando su mascota se acercó hasta a él para comenzar a lamer toda su cara, como si intentara pedir disculpas por lo que pasó. antes de que pudiera decir algo más, el sonido de un estruendoso trueno en el cielo hizo que tanto ellos como sus animales se tensaran ligeramente. « Genial, lo que me faltaba. » no tardó mucho en sentir la brisa acompañada de las gotas de la lluvia que habían pronosticado para esa tarde. la mirada azulada del rubio buscó cualquier lugar en dónde pudieran quedarse hasta que se calmara la lluvia, haciendo una mueca cuando lo único que pudo visibilizar era un kiosco cerca de ellos. no dijo nada, solo hizo que sus manos comenzaran a buscar y cargar los tres cuerpos felinos que logró sostener sin dificultad en su brazo izquierdo al levantarse del suelo. su diestra se estiró hasta el azabache que seguía en el suelo para ayudarlo al menos en levantarlo. No te pongas tus moños ahorita. Puedes golpearme si quieres en el kiosco. / el ladrido de kurama no lo hizo desviar su mirada del otro, ni los maullidos de los tres mininos que parecían ya quejas por sentir poco a poco el pelaje húmedo.
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/ el empujón que siente por ambos animales fue lo de menos de sus preocupaciones cuando siente el cuerpo del azabache caer encima de él. la corra los hizo juntarse, el empujón los hizo caerse y el universo quizo cometer una divina burla para el uzumaki y el uchiha cuando por culpa de aquella caída las bocas de ambos se unían en un beso torpe y accidental. por un momento, su memoria muscular le hizo mover ligeramente sus belfos como cuando por costumbre el uchiha lo besaba sin excusa y con cariño, pero el recuerdo de la realidad lo hizo alejar su boca cuando intentó alejar su rostro del mayor que seguía encima de él mientras el uzumaki se mantenía extendido en el suelo, con sus brazos alrededor de la cintura del otro al querer protegerlo por el empujón. Yo— perdóname, carajo.. perdón.