LittleWorm
no.
@WintersMoon
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no.
hola provecho
/ no todas sus ideas eran las mejores, pero el haber pensado salir en la madrugada en busca de una florería abierta para darle una sorpresa a sasuke sin dura era... una locura con un buen propósito. no fue hasta que logró conseguir un ramo algo colorido pero suave a la vista, tampoco quería cosas tan llamativas, aunque el par de dalias, gerberas, rosas y unas pequeñas peonias ya lo eran. todo el camino de regreso estuvo cuidando de que el ramo llegara en perfecto estado. todos sus sentidos se pusieron a preguntar por qué había decidido entrar por la ventana de su propio cuarto.. « Ah, la costumbre... » pensó. con sumo cuidado y sigilo ingresó casi rogando que kurama siguiera dormido, y así fue. la escena frente a él al ver a su mascota plácidamente sobre las piernas del azabache mientras ambos dormían aún lo hizo sonreír. dejó con delicadeza el ramo sobre el mueble cerca de su colchón; haciendo a un lado al canino para así reclamar casi en berrinche al uchiha al volver a recostarse con él. sus brazos se encargaron de rodear la cintura del otro mientras su rostro se escondía en el cuello contrario; dejando un par de cortos y tiernos ósculos sobre aquella piel.
Mm... no lo sé, tal vez que te sientes mal, te enfermaste y necesitas ir al doctor... y que curiosamente la consulta con el doctor es en mi habitación. / bromeó, llevando sus manos hasta la cintura del otro mientras sentía algunos cortos besitos ser dejados sobre su rostro. sonríe victorioso cuando escucha las palabras del mayor, distrayéndose nuevamente en los belfos contrarios al seguir aquel ósculo más lento y propicio. sus manos se deslizan por debajo del camisón que cubría el cuerpo del azabache, dejando que sus falanges acariciaran la piel bajo su tacto. su lengua no tardó en comenzar a trazar el inferior del contrario para poder ingresar a la cavidad bucal del mayor. su diestra traza un camino de suaves caricias por la espalda contraria; soltando un leve gruñido al tener que separarse por la exigencia de aire en sus pulmones. Creo.. creo que te debo una disculpas por mis estúpidas palabras de ayer. / no deja que el uchiha tenga tiempo siquiera de pensar cuando su boca reclama una vez más la del otro, la necesidad al igual que una leve desesperación por saborear cada parte de él era reflejado en el movimiento de sus labios en aquel nuevo ósculo.
Estabas dormido cuando salí, quería darte una sorpresa. / alcanza a decir antes de sentir los labios impropios sobre los suyos, olvidando el sentimiento ansioso al traer el regalo, dejándose llevar completamente de aquella dulce sensación al sentirlo una vez más. su boca busca poder saborearlo por completo, teniendo cuidado de no aplastar o arrugar el ramo. su propio cuerpo parece tener su propia gravedad alrededor del mayor, pues sus labios se inclinan al otro en un intento de obtener más cuando se separa un poco de él. sus luceros buscan los impropios, con un brillo notable al escuchar las palabras del mayor. ¿Cómo me dijiste? / pregunta con emoción. retira una vez más el ramo para dejarlo en el mueble donde antes se encontraba; volviendo así a rodear el cuerpo del otro con sus brazos, intercambiando posiciones al ser el uzumaki quién quedaba recostado en el colchón mientras el uchiha quedaba encima de su cuerpo, teniendo cuidado de no lastimarlo. ¿Me amas tanto como para faltar todo un día de clases y quedarte aquí conmigo? porque yo sí y la idea de poder saltarme algunas clases y el entrenamiento para quedarme en la habitación todo el día contigo suena fenomenal.
En el suelo. / escucha un par de ladridos como reclamo, buscando con su diestra algún cojín para lanzarlo al canino, escuchando ahora cómo se entretenía con aquel objeto. Ya tuvo mucha atención tuya. / deja un suave mordisco en la piel blanquecina del otro, resoplando ligeramente al escuchar cómo se quejaba de tenerlo encima. su peso se deja caer un poco más sobre el azabache; en un gesto infantil mientras sus brazos vuelven a rodear su cintura. Otras veces no te quejas cuando tienes mi peso encima. / su rostro se alza lo suficiente para mirar al contrario, comenzando a dejar pequeños besitos tanto en sus labios como en sus mejillas hasta llenar todo su rostro de estos. ¿qué tan descabellado sería pedirle que faltaran un día a todas las clases?, quería recuperar el tiempo perdido, quería simplemente tenerlo en sus brazos y no preocuparse de nada. Cierto.. te traje algo. / su cuerpo se alza un poco para poder estirar su izquierda hasta el mueble donde el ramo descansaba. lo toma con cuidado nuevamente, acercando este hasta el mayor; escondiendo un poco su rostro detrás de las flores como si quisiera que solo se vieran estas; ocultando por igual el ligero rubor de sus mejillas.
/ nunca en tantos años de usar patines había logrado odiarlos tanto como en ese momento. las risas de él y su compañero de equipo, sai, cesaron completamente cuando el pelinegro le hizo un gesto con la cabeza para que volteara.. « Carajo. » su cuerpo por pura inercia se levantó para intentar seguir al uchiha qué, curiosamente, –y para mala suerte– había decidio aparecer en uno de sus entrenamientos. aunque ambos no habían hecho nada malo, pues en un largo rato el blondo terminó por desahogarse con su amigo de todo lo que había sucedido desde aquella fiesta, sabía que el mayor podría crearse demasiado historias erróneas en su cabeza al lo verlo reír y estar tendido en la pista después de que por un mal movimiento el uzumaki los había tumbado. ¡Sasuke, espera! / después de dos caídas más en el hielo logró poner sus pies en el piso, dando apenas un par de pasos para así volver a caer. maldijo en voz baja, intentando levantarse una vez más para así volver a caer. sus manos desesperadamente fueron hasta los patines para así quitárselos como un loco. lanzó aquel par de estorbo para así comenzar por fin a perseguir al azabache. Mierda, Sasuke.. ¡te estoy hablando!
No me alejaré de ti hasta que tú me lo digas. Si es lo que tú quieres entonces lo haré. Pero aún así viviré como un tonto enamorado completamente de ti. / sus pulgares limpiaron un par de lágrimas que lograron traicionar el rostro del mayor, sintiendo su propio pecho arder al pensar que todo ese dolor en gran parte era su culpa. « Algún día te contaré todo, lo prometo... pero por favor, no me alejes de nuevo. Por favor, no les hagas caso de nuevo. »
/ "Me dijeron que era lo mejor." su mandíbula se tensó por completo. ¿acaso su familia una vez más había logrado entrometerse en las decisiones del mayor?... « Claro, y tú diste la excusa perfecta para que ellos lograran su cometido. Aquel día que llegamos tarde. » su boca se queda con las palabras atoradas en su garganta cuando siente el cuerpo del otro buscar el propio, su propia memoria muscular lo hace recordar cuando el uchiha se escondía en la curvatura de su cuello como un método de seguridad que el otro solo utilizaba cuando intentaba no perder la compostura. dejó que se escondiera en ese lugar, sus brazos rodearon el cuerpo de su amado mientras su diestra se deslizaba hasta la nuca contraria, dejando caricias suaves y gentiles en aquellos mechones como un intento de querer calmar la incertidumbre en ambos. su cuerpo se mantenía tranquilo, queriendo compartir esa sensación al mayor, pues en su mente solo podía imaginar tantas formas de poder acabar con cierto familiar del azabache que solo parecía vivir para destrozar al hombre que amaba y que sollozaba en sus brazos. Perdón. / murmuró con culpa y ligera suavidad, restregando parte de su rostro en el otro mientras sus brazos se encargaban de acercarlo cada vez más a su cuerpo, como si temiera perderlo al soltarlo. de nuevo. Pero sabes que tu familia podría escupirme en la cara y decirme que me aleje de ti, y no lo haría. / sus manos buscan las mejillas del otro, obligandolo a salir de su escondite para así unir ambas miradas; una mezcla de culpa, cariño, un gran lamento y ternura arremolinaban en sus ojos cuando pudo por fin ver aquellos luceros oscuros.
Puedes gritarme, golpearme, odiarme y no me importará si eso al menos hace que me mires y me notes un par de segundos. / intentó mantener el tono de su voz lo más calmado posible, pero sus propias emociones lograron traicionarlo una vez más cuando esta se quebró al hablar: Todos podrán decirme que soy un tonto por esperarte, por pensar que podríamos tener otra oportunidad y que debería ser más inteligente. Pero si ser inteligente significa olvidarte entonces prefiero ser un tonto toda mi vida.
/ su cuerpo fue lanzado y empujado hasta su propia habitación, teniendo más preguntas que respuestas cuando su amigo le dijo que no podría salir de ahí hasta que arreglara cierto problema que lo mantenía tan distraído. el rubio solo bufó cuando escuchó la puerta del cuarto cerrarse, agradeciendo tal vez muy en el fondo el haber sido atrapado pues no tenía tanta energía o en este caso, ganas, de seguir en la fiesta de celebración por otro partido ganado. un suspiro cansado escapa de sus labios, adentrandose en su habitación sin prender aún la luz, dejándose guiar por el tenue brillo de la lámpara cerca de su cama. no fue hasta que cierto sentido lo hizo girar su mirada hasta una figura sentada sobre el colchón, su diestra golpeó el interruptor, dando visibilidad a cierto azabache que llevaba demasiado tiempo vagando en su cabeza día y noche. ¿Qué haces aquí? / la pregunta salió demasiado rápido, de golpe y seco, arrepintiendose de inmediato pues su pulso acelerado le hizo mantenerse alerta al recordar que su propia máscara estaba tirada bajo su cama. ¡Es decir!, qué haces aquí en el aspecto de... bueno— en una fiesta. Creí que no te gustaban las fiestas. / su cuerpo se posicionó frente a su escritorio, recordando por igual bocetos de su traje que debía arreglar con ayuda de su amigo pelirrojo, viendo también una foto que tenía enmarcada donde salía él y el uchiha. bajó el pequeño retrato, ocultandola detrás de sí mismo mientras carraspeaba.
Cuando te conviene haces caso a mis palabras. / resopla una vez más, prestando suma atención a lo siguiente dicho por el mayor, dejando aún más incógnitas dentro de su cabeza. ¿por qué no podría hablar de ello?, ¿qué problemas tendría si intentaba indagar más?... Bueno, si no son novios entonces no hay problema si hago esto. / su brazo derecho va en busca del cuerpo contrario, llevándolo hasta acurrucarlo sobre su propio cuerpo de la manera más cómoda posible para el azabache, que de cierta manera aquella forma de mantenerlo tan cerca de él era lo suficientemente familiar como para sentir su corazón apretarse contra su pecho. ¿era correcto lo que hacía? no le importaba, ya a ese punto verdaderamente solo deseaba sentir una vez más el calor del mayor entre sus brazos. ¿Entonces por eso me besaste en el parque? / menciona burlón, dejando que los falanges de su diestra se enredaran con ternura sobre los mechones oscuros del uchiha. sentía tantas emociones arremolinarse en su pecho, teniendo tantas cosas por decir, tantas disculpas por dar y tantos secretos que evitaban que abriera su boca. ¿podría aprovechar esta situación?, ¿podría intentar recuperar al único chico que en toda su vida ha logrado amar?, exhala con suavidad el aire que al parecer sus pulmones habían retenido sin siquiera saberlo. Porque... bueno— ¿podríamos repetirlo de nuevo? / su mirada busca la del mayor cuando las caricias de su diestra se detienen por un momento. ¿había vuelto a ser un idiota impulsivo?, probablemente. pero desde aquel día sus labios ardían al querer más nuevamente de su azabache.
Puedo llevarte sin problema, digo, no es como que la ubicación de tu casa sea sinónimo de secreto entre nosotros. / su mirada sigue cada movimiento del mayor, incluso el cómo parecía rendirse y resgirnase al verlo nuevamente sentado sobre su cama. Está con Tobi en la habitación de Deidara, a esos dos no les gusta mucho los ruidos fuertes, o manos de extraños intentando acariciarlos. / pensó por un momento que tan adecuado sería poder sentarse a un lado del azabache, aun si mantuviera distancia su propio cuerpo podría traicionarlo. una de sus cejas se alzó, primeramente por haber notado que aquella sudadera que el contrario traía era una de las tantas que le había prestado. « O más bien robado... aunque nunca fue como un robo para mí. » ¿Ah no?, fingiré que te creo. / alzó sus hombros, curioso pero sin indagar más en aquella extraña confesión. ¿cómo no serían novios si la chica que parecía estar tan enamorada del azabache subía día y noche cosas de él? no es como si el uzumaki estuviera checando cada que podía las redes de la fémina, por supuesto que no. la voz del mayor volvió a sacarlo de su propia mente, rodando sus ojos al escuchar sus palabras, resoplando. ¿Indagaste en mi habitación cuando te encerraron? vaya, ya no hay privacidad en esta ciudad. / dijo burlón, optando por seguir lo que su corazón pedía y era imitar la misma posición de cómo se encontraba el mayor. no tardó en acostarse boca arriba igualmente, dejando sus manos sobre su vientre mientras sus iris parecían querer encontrar lo más entretenido del mundo en el techo. ¿De verdad no son novios? / su mirada se gira apenas un poco para poder mirar a su contrario, en un intento de poder comprender si la oportunidad de al menos, volver a empezar, podría florecer poco a poco una vez más.
/ un suave "Oh" brotó de su boca, juntando las piezas faltantas al escuchar las palabras del azabache. « Me voy a desquitar con ese idiota en el próximo entrenamiento. » ahora había entendido el comentario de su amigo al lanzarlo a su propia habitación y encerrarlo. exhaló pesadamente, pasando su diestra por su rostro mientras recargaba un poco su peso sobre su escritorio tras de él. Dudo mucho que puedas salir. Pero si quieres irte puedo ayudarte a bajar por la ventana, no te obligaré a estar aquí. / dijo con aquel tono suave y cálido que solamente con el mayor solía utilizar, reprendiendose mentalmente. comenzó a rejuntar varias cosas que tenía en el suelo, dejándolas en su escritorio o en algún mueble cercano, llegando así hasta su cama para poder empujar más a fondo la máscara, suspirando aliviado. algunos juguetes de kurama los llevó hasta la caja que tenía destinada para su perro. Tienes suerte de que no esté Kurama o seguramente te hubiera atacado a lengüetazos. / bromeó, terminando de poner algunas cosas en su lugar para intentar que estuviera un poco más "presentable", aunque de los dos, se sabía que el uzumaki no era para nada organizado. su mirada azulada regresó a los orbes oscuros del otro, desviando estos al ver unas cuántas fotos pegadas de los dos cerca de dónde estaba intentando salir el mayor. « Mierda... » Si quieres salir para no meterte en problemas con tu novia lo entenderé. / aquella palabra le hizo sentir un agrio sabor de boca. aún no se acostumbraba, aún no quería aceptar, pues el recuerdo de aquel beso en el parque y la noche que se quedó en su habitación después de salvarlo seguían persistiendo en su mente. « Aunque él no sabía que era yo detrás del traje. » vuelve a recargar un poco su peso sobre el escritorio, tamborileando sus falanges sobre la fría madera de este, ansioso.
/ todo pensamiento racional que intentara proteger su posición al seguir al mayor fue tirado por la borda de su crisma cuando la seguridad del otro estaba más que en peligro. analizó en cuestión de segundos a los tres hombres que sujetaban de diferentes maneras al azabache, encargándose del primero que sujetaba del brazo, lanzando de su diestra telaraña para así imitar con su izquierda la acción anterior, cayendo así sobre la tapa de la furgoneta mientras sus manos hacía el ademán de sostener la tira de tela que había lanzado, ganando la atención de cada varón al aparecer. « Claro, si viera a un sujeto con un disfraz extraño llegando a la mitad de la nada también lo miraría así. » ¿No creen que es muy tarde para jugar a ser los tipos malos y secuestrar a un pobre civil que va saliendo de quién sabe dónde? / habló en un intento de seguir logrando la distracción de los otros tres sujetos bajo de él, asegurándose de que al menos uno de ellos sostuviera al mayor cuando hiciera su siguiente movimiento. ¿No?, qué mal entonces para ustedes. Porque yo... / ambas manos apretaron el agarre en la tira de telaraña que jaló con fuerza para lograr tumbar a los dos primeros que había logrado distraer; girando en el aire mientras la malla que salía fñde sus muñecas se encargaba de juntar ambos cuerpos de los sujetos. ... si creo que es demasiado tarde para salir a molestar gente.
/ de un momento a otro el cuerpo del uzumaki, o en ese momento, el superhéroe, se dejó caer sobre la cama. sintió el cuerpo de tsuki subirse sobre su abdomen hasta llegar a su pecho, llevando su diestra para acariciarlo como una disculpa silenciosa al no poder acunarlo en sus brazos al llegar, ¿cómo podría explicarle a su gatito que su otro padre no sabía que era él bajo el traje?, su cuerpo poco a poco comenzó a sentirse menos pesado, sintiendo una extraña sensación familiar al estar ahí. sumando el cansancio acumulado, no supo con exactitud en qué momento comenzaba a sentir pesadez en sus párpados hasta que estos cayeron con suavidad bajo la máscara para así cerrar sus ocelos, dejando que los tres mininos se quedaran tan bien acurrucados sobre él cuando su cuerpo se desplomó completamente en el sueño y cansancio. intentó mantenerse aún con algo de consciencia, pero las consecuencias de haberse desvelado por tantas noches estaban cobrando cada minuto y segundo.
Estoy bien. / dice en un bajo quejido cuando siente al mayor guiarlo hasta su cama, un lugar que conocía a la perfección pero que en ese momento se sentía tan alejado y vacío después de tantos años. la fuerza que antes tenía para seguir de pie como si nada se desvaneció por completo, sentándose sobre aquel colchón sin decir ni una palabra. mantuvo su atención a cada palabra y acción del uchiha, dejando incluso que los otros dos felinos se acurrucaran a su lado, pues ni para volver a pelear su "anónimato" obtenía fuerzas. sus luceros bajo la máscara siguieron la figura del otro hasta verlo salir, dirigiendo así estos hacia el botiquín sin poder evitar formar una ligera curva sobre sus comisuras « Si supieras quién está bajo la máscara dudo mucho que querrías ayudarme. » suspiró, volviendo a mirar hacia dónde el azabache se encontraba asegurándose que no estuviera mirando hacia dónde él estaba para así poder dejar unas cuántas caricias sobre las cabecitas de getsu y taiyō. el maullido quejumbroso de cierto felino de pelaje oscuro lo hizo buscarlo, notando como este se había vuelto a acercar hasta él al subir al colchón.
/ « Deja de hablar tanto. » sus pasos se dirigieron hasta la ventana, pero antes de poder llegar y comenzar a desaparecer entre los edificios una gran punzada de dolor atraviesa sus costillas y espalda baja. sus manos se aferran a la orilla de la ventana al querer soportar y controlar el dolor que su propio cuerpo gritaba al no descansar en aquellos días. sobreexigirse era parte de su rutina, utilizaba el hockey para tener una excusa con los moretones de los patrullajes, pero el descanso que apenas y obtenía no lograba pasar de más de cuatro horas por noche. « Tú tampoco empieces. » se regaña a sí mismo, queriendo conseguir dejar de lado el dolor.
/ si hubiera podido pasar el día entero durmiendo sin duda lo hubiera hecho, pero las noches de patrullaje eran cada vez más tediosas, ¿de dónde habían salido tan de repente tantos criminales por las calles?, no podía ni siquiera pensar qué, si dormía y algo le ocurría a cierto azabache solo por tener que pegar los ojos al dormir perdería la razón de seguir protegiendo a todo konoha. su cuerpo dolía, exigiendo descanso pero el de hebras doradas optó por distraerse del sueño al sacar a kurama a tomar un paseo. su mente divagaba mientras caminaba cerca de un parque dentro del campus, pensando en una y mil cosas; el último partido del primer semestre sería en unos días, las pruebas finales con los proyectos ya estaban a nada de empezar, en segundo semestre las materias cambiarían... ¿y si debía compartir alguna con él?... sacudió su cabeza, no queriendo pensar en ciertos luceros oscuros. pero fue inevitable, siempre era imposible para el rubio. kurama el casi ya cachorro adolescente del uzumaki notó la distracción de su dueño, comenzando a juguetear entre sus piernas para intentar hacer que solo se enfocara en él, pero no lo logró. el canino optó por seguir el camino sin rumbo que ambos seguían, no sin antes detenerse al percibir un aroma que reconocería por siempre. los ladridos de kurama sacaron al uzumaki de su trance, regresando a la realidad cuando notó cómo la correa de su perro se zafaba de su mano al comenzar a correr desenfrenado hacia otra dirección. ¡Kurama! / lo llamó, pero el canino lo ignoró. « Lo que me faltaba. » sin correr pero con pasos apresurados comenzó a perseguirlo antes de que su apreciada mascota cometiera alguna travesura, sin comprender por qué había actuado tan de pronto de esa manera.
Si eso te hace feliz, adelante. / dice burlón, tal cuál como cuando ambos aún estaban juntos y el uzumaki había hecho de las suyas para ver sonreír al uchiha. pero ya no era uno de esos días. antes de sentarse a lado del azabache sus manos soltaron con cuidado al otro minino que seguía aferrado a él, para así poder retirarse su chamarra y ponerla sobre los hombros contrarios al ver el leve movimiento por el frío mezclado con su cuerpo seguramente mojado por el trayecto. su espalda choca contra una parte del kiosco hasta sentir el suelo, quedando a un lado del mayor mientras intentaba ignorar cómo su corazón latía con tanta fuerza que casi oraba para que el contrario no lo escuchara. sus piernas se estiran formando una mueca, sintiendo después el cuerpo de kurama desparramarse sobre estas, su propia mascota sabía que en algunas ocasiones el blondo se tensaba ante los ruidos de los truenos. a pesar del enojo, no puede evitar sonreír y dejar que su diestra acariciara con suavidad el pelaje dorado de su canino. sin darse cuenta, su cuerpo se acurrucó cada vez más hasta conseguir y sentir el calor del azabache, perdido un momento en sus pensamientos y en cómo dejaba caricias sobre su perro. « ¿Y ahora qué digo? » sus iris azules se mantenían en kurama, pues no sabía qué decir o mencionar, no cuando en su mente y corazón había una guerra interna desde hace días. ¿debería disculparse?, por todo lo que había pasado entre ellos y el hecho de que el blondo por miedo a perderlo nunca pudo confesarle su mayor secreto. los maullidos de tsuki lo hicieron salir de su cabeza al sentirlo por igual echarse sobre su abdomen. Me disculpo por el extraño comportamiento de Kurama cuando persiguió a Tsuki y nos tumbó al suelo. / su diestra dejó de acariciar a su cachorro, para así darle atención al felino recostado encima de él mientras intentaba no mirar al mayor o cometería una estupidez que probablemente solo lo alejaría más. Pero no me disculpo por el beso.
/ « Idiota. » se dice a sí mismo, soltando el agarre de sus brazos en la cintura del otro, dejando que el mayor se retirara de su cuerpo. siente un extraño vacío, queriendo ignorarlo cuando también se reincorpora sobre el suelo, sentándose. ¡Kurama, ya deja al pobre gato! / el regaño repentino hizo que su cachorro se detuviera de pronto. sabía que el canino no tenía la culpa, pero de alguna forma necesitaba desquitar el torrente de emociones que recorría todo su cuerpo. los sonidos tristes de kurama solo hicieron que el rubio rodara sus ojos cuando su mascota se acercó hasta a él para comenzar a lamer toda su cara, como si intentara pedir disculpas por lo que pasó. antes de que pudiera decir algo más, el sonido de un estruendoso trueno en el cielo hizo que tanto ellos como sus animales se tensaran ligeramente. « Genial, lo que me faltaba. » no tardó mucho en sentir la brisa acompañada de las gotas de la lluvia que habían pronosticado para esa tarde. la mirada azulada del rubio buscó cualquier lugar en dónde pudieran quedarse hasta que se calmara la lluvia, haciendo una mueca cuando lo único que pudo visibilizar era un kiosco cerca de ellos. no dijo nada, solo hizo que sus manos comenzaran a buscar y cargar los tres cuerpos felinos que logró sostener sin dificultad en su brazo izquierdo al levantarse del suelo. su diestra se estiró hasta el azabache que seguía en el suelo para ayudarlo al menos en levantarlo. No te pongas tus moños ahorita. Puedes golpearme si quieres en el kiosco. / el ladrido de kurama no lo hizo desviar su mirada del otro, ni los maullidos de los tres mininos que parecían ya quejas por sentir poco a poco el pelaje húmedo.
/ el empujón que siente por ambos animales fue lo de menos de sus preocupaciones cuando siente el cuerpo del azabache caer encima de él. la corra los hizo juntarse, el empujón los hizo caerse y el universo quizo cometer una divina burla para el uzumaki y el uchiha cuando por culpa de aquella caída las bocas de ambos se unían en un beso torpe y accidental. por un momento, su memoria muscular le hizo mover ligeramente sus belfos como cuando por costumbre el uchiha lo besaba sin excusa y con cariño, pero el recuerdo de la realidad lo hizo alejar su boca cuando intentó alejar su rostro del mayor que seguía encima de él mientras el uzumaki se mantenía extendido en el suelo, con sus brazos alrededor de la cintura del otro al querer protegerlo por el empujón. Yo— perdóname, carajo.. perdón.
Amor déjame ver a mi hijo adoptivo por favor.
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⠀⢠⡥⠤⠤⡆⠀⢀⣀⣏⠀⠀⠀⢀⠔⠋⠀⢤⠃⠀⢰⣶⠀⠀⠀⡇⣇⣸⣿⡆
⠀⠈⣉⣉⣉⣱⠀⡟⠷⠎⡷⢀⣔⣉⣉⣉⣉⠉⠉⠁⣿⣿⡇⢀⣠⠟⠀⣿⣿⡇
⠀⠘⡧⠤⠤⠤⠟⣧⣀⣀⡟⠽⠤⠤⠤⠤⠤⠗⠀⢰⣿⣿⣏⣤⣤⡤⠤⢻⣿⠃
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⣴⡿⠶⠀⠀⠀⣦⣀⣴⠀⠀⠀⠀
⣿⡄⠀⠀⣠⣾⠛⣿⠛⣷⠀⠿⣦
⠙⣷⣦⣾⣿⣿⣿⣿⣿⠟⠀⣴⣿
⠀⣸⣿⣿⣿⣿⣿⣿⣿⣾⠿⠋⠁
⠀⣿⣿⣿⠿⡿⣿⣿⡿⠀⠀⠀⠀
⢸⣿⡋⠀⠀⠀⢹⣿⡇⠀⠀⠀⠀te dedico la de
⣿⡟⠀⠀⠀⠀⠀⢿⡇⠀⠀⠀⠀ "emo boy" de
⠉⠁⠀⠀⠀⠀⠀⠸⠇⠀⠀⠀⠀ayesha erotica.
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