1 mes...
Y te sigo extrañando a diario.
No importa a dónde vaya, dónde esté, ni qué hora sea... Es un dolor que siempre cargo conmigo.
Mi corazón te sigue amando y anhelando, como el día en que nos conocimos. He aceptado tu silencio, tu distancia. Pero a veces sigo mirando por la ventana, antes de irme a dormir, y pronuncio tu nombre mientras veo la calle desierta, y te pregunto "¿Dónde estás?"
Como si pudieras oírme. Como si fueras a acudir a mi llamado. Y siempre que veo a un hombre de espaldas,con tu mismo peinado, o que veo un auto blanco, con algún detalle azul, le presto especial atención, con la esperanza de que seas tú....
Pero nunca eres tú.
Hace un mes, sentía que me moría. No comía, no dormía, y dependía de medicamentos.
Ahora, si bien no siento que me muero, sí siento que una parte de mí está muerta.
Tal vez ya no lloro tanto, pero sí se me hace un nudo en la garganta al recordarte. Anoche pude verte a través de mis sueños, y por primera vez, desperté feliz. Porque es lo único que me queda. Alucinar contigo, para no extrañarte tanto, y no enloquecer de dolor.
Siempre me había gustado la soledad, hasta que probé tu compañía.
Te amo mucho. Yo nunca quise renunciar a lo nuestro.
Tenerte en mi vida, era lo mejor que me había pasado. Nunca había sido tan feliz, nunca me había sentido tan completa.
Pero ahora no estás.
Y tengo que vivir con eso. Como un rompecabezas con una pieza faltante.
Un hueco pequeño, en medio de mi corazón, que nunca se llenará.
Un reloj de arena que avanza lento, y nunca termina de vaciarse.