Rui despertó dentro del manhua que le daba sentido a sus viernes por la mañana: Reina de día, peón en la noche.
No como un extra.
No como un espectador.
Sino como el protagonista.
El mismo nombre. El mismo rostro. El mismo omega que él había defendido capítulo tras capítulo desde la seguridad de su habitación. Ese que siempre creyó que podía tomar mejores decisiones, amar mejor, huir mejor.
En su mundo, Rui jamás pudo ser quien era.
En este, puede usar faldas, tacones… y enfrentarse a alfas que creen poseerlo.
El problema es que conocer la historia no significa poder cambiarla.
Y si algo sabe Rui, es que el protagonista nunca tendrá una vida sencilla.
Pero él… no piensa ser un peón.
Reseña de la historia que subiré más adelante.