Escribí una calaverita a mi difunta gatita, quería compartirla con alguien, una disculpa por ocupar este espacio.
Maullido leve.
La Catrina también te ama ¿verdad?
quiero que ella me responda con toda honestidad,
¿Por qué razón te llevaría? No lo puedo ver,
te llevó cuando no tenías ni un año de nacer.
Debes ser su favorita, lo comprendo muy bien,
porque sinceramente yo te amaba un buen.
Espero que estés muy feliz, Tama,
que al fin duermas con mucha calma.
Sé que la catrina te va a proteger,
que no te faltará de comer ni de beber.
Fuiste mi adoración, mi razón,
por eso siempre estarás en mi corazón.
Llevo días sin parar de llorar,
solo porque ya no estás,
igual siempre te voy a amar,
aunque tal vez no lo comprenderás.
Extraño cuando subías a la mesa,
lo hacías con mucha sutileza,
recuerdo que yo lloraba,
no sé si a caso te molestaba, pero ahí estabas.
No ganaré nada con extrañarte,
pero no por eso voy a olvidarte,
gatita, me duele tu partida, eso lo debes saber,
mas sé que estas mejor con esa bella mujer.
A Tama, la gatita que parecía escuchar.