"El joven de cabellos castaños contemplo como el de azabache apoyaba sus brazos contra sus rodillas, sentado. Con esa mirada perdida como un ciego.
"Aveces siento que este cuerpo no es el mío." El murmullo suave del azabache fue lo único que se escuchó entre los dos, entre la soledad del bosque donde vivían, entre los pensamientos intrusivos del menor de 11 años y el mayor de 17
"¿Que estoy haciendo?" Su cuerpo se irguió, sus manos se cernieron sobre su cabello largo y enredado de color negro, escondiendo su rostro raspado en sus rodillas negras de tanto trabajar, de tanto rogar por comer, por vivir un dia más, por no saber si mañana despertaria Moisés o despertaría el. "No tenemos ni para comer mañana, y a mí se me antoja dañarme todo el cuerpo"
Al final del día, Jacinto era un niño que cuidaba a un niño más. Preso del sistema donde el rico reinaba y el pobre tenía que servir de rodillas o lamerle las botas recien purificadas al rico.
"¿Papá Jacinto?" Moisés puso sus manos sobre los brazos cicatrizados del pálido muchacho, como si quisiera quitarlas para tranquilizarlo.
"Soy un estúpido, ¿verdad?, soy un maldito estúpido Moisés."
"Papá...cálmese.."
Sus manos solo se enredaron de forma intensa en su cabello, comenzando a jalarlo y a llorar en silencio enfrente del pequeño. Quién veía aterrorizado la imagen al lado suyo, tragando saliva y solo permaneciendo a su lado. Sus ojos abriéndose más cuando observo como el mayor comenzaba nuevamente a ahorcarse con sus propias manos vendadas y llenas de anillos puntiagudos que las estilizaban, lo cual, hizo que se pusiera aún más histérico."
Jacinto vs la economía argentina-