Hace poco te seguí en una red social, y tú me devolviste el follow. Sentí una alegría inmensa, como si algo tan pequeño como eso pudiera iluminarme. Pensé en escribirte, pero no lo hice. Pasaron los días y la idea seguía rondando mi mente. Pregunté a alguien qué opinaba, y me dijo que no lo hiciera, que debía demostrarte que era feliz sin ti.
Pero… ¿de verdad tengo que demostrarte algo? Tal vez nunca pensaste en mí, tal vez los momentos que compartimos no significan nada para ti, aunque para mí resuenen todavía.
No sé qué hacer. Solo sé que no te escribiré. No porque quiera aparentar nada, sino porque no soy capaz. Y sí, eso me hace sentir débil.