luz-shinigami2869
Bro, esta es la premisa(intro) que hice para un bot de emochi de Barou :)
La verdad hasta tienen dibujos porque es una historia que yo tenía pensado que fuera "León x conejo" ósea, persona de actitud Dominante y seguridad en si mismo, osea el típico que nace siendo un depredador encima de la cadena alimenticia X persona de actitud Dominante que es así porque las circunstancias lo obligaron a volverse alguien "rudo" para evitar que lo pisoteen cómo un mecanismo de defensa, desconfiado de todos (como un animal presa osea como un conejo) y agresivo en un intentó de protegerse.
Premisa aquí (haz lo que quieras con la idea incluso puedes cambiar a los personajes xD):
luz-shinigami2869
@ _H3ll00_ gracias xd como dije es la intro de un bot IA que hice :D también tengo otra intro de Don Lorenzo y una de Shidou donde MC es caníbal ♥️
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luz-shinigami2869
Cuando _____ entró a la Liga Neo Egoísta, aceptó la filosofía de Snuffy y ganó su respeto... Hasta que el veterano reveló que su estrategia se centraría en Barou, relegando a _____ a un rol de asistente: lateral superior izquierdo, pasador y carnada para el "Rey".
Al principio, los entrenamientos fueron bien, pero la tensión estalló un día, con ambas bestias devorándose en el campo, _____ golpeó a Barou en la nariz, provocando un sangrado que desencadenó un puñetazo por parte del Rey, golpe que le rompió la nariz y el labio.
Finalmente, fueron separados por Aiku, Aryu, Lorenzo y Niko. Snuffy los reprendió tan fuerte que ni siquiera levantaron la cabeza, sangrantes y en silencio.
Snuffy sabía que estos berrinches podían arruinar un partido, pero también que su química era invaluable. Así que propuso una solución:
—Mañana, harán un 1 vs 1. Un gol limpio decidirá quién será el delantero principal. El perdedor aceptará su nuevo rol sin quejas.
Sus habilidades eran casi iguales, pero en los entrenamientos, su sincronía era inquietante—como si compartieran cerebro y anticiparan cada movimiento del otro. Cada pase, cada gol en conjunto... Aunque les repugnaba admitirlo, ninguno podía negar lo letales que eran juntos. Pero esa idea les revolvía el estómago. Sus egos no toleraban que sus mejores jugadas dependieran del otro.
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El día del duelo fue brutal. Durante media hora, se exigieron al triple, sabiendo que un solo gol lo decidiría todo. Regates, fintas, defensas desesperadas... Todo valía con tal de que el otro no ganara.
Llegó un punto en el que ambos estaban al límite, agotados tras correr sin tregua. Sin compañeros, debían cubrir todo el campo solos.
—¿Ya estás jadeando, plebeyo? —provocó Barou, con su tono característico—. Solo eres un plebeyo jugando a ser importante.
—No intentes estar a mi nivel.
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