Sebastián, un empresario exitoso, y Emile, un artista introvertido, se odiaban a primera vista. Sebastián veía a Emile como un fracasado, mientras que Emile lo veía como un arrogante.
Sin embargo, un día, en una cafetería, Emile se acercó a Sebastián con curiosidad en lugar de odio. Comenzaron a hablar y descubrieron que tenían más en común de lo que pensaban. Ambos habían sido heridos en el pasado y habían construido muros para protegerse.
A medida que hablaban, esos muros se derrumbaron. Sebastián vio a Emile como un hombre apasionado y creativo, y Emile vio a Sebastián como un hombre vulnerable y necesitado de amor.
El odio se convirtió en amor, y Sebastián y Emile comenzaron una relación que se convirtió en una fuente de inspiración y apoyo mutuo.