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del hierro que en mí estigmatizaste, názcase tu
potestad, y reconózcate tu imperio; pregónate mi
carne, despojo tuyo. cíñame tu yugo, azótenme
tus correas, hasta que mi postración te entronice.
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del aura tuyo pende mi alentar, pues, desdeñada
la presunción de ser, me encarno en tu cercanía;
anihilada en sacrificio de mí misma, me consagro
en los túmulos de tu epíteto, y en ésa abnegada
disolución, ¡oh paradoja!, me ausculto y me des-
entraño. así, en tu fuego me consumo, en tu co-
yunda me libro, y cuando ya no quedo, recién co-
mienzo.
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⠀⠀ella, sin ceñirlo a otro cuello, desatóse del do-
⠀⠀gal. en un templo rural del reino mora, dada al
⠀⠀servicio aunque relapsa y baldía. exenta de la
⠀⠀pertenencia, indaga en otros lo que en sí mar-
⠀⠀chítase, pendiendo de su albedrío.
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manumisa, si bien indeme, de tu servitud, haz
tu voluntad del privilegio que te exorna; tú, y no
otra, que temes retornar al muladar que te ges-
tó, disciernes que la merced te perserva. y en
tu obsesión por retenerla, emboscada del plan-
ctus que es coartada, zahieres todo prójimo. en
postrimerías, coronada en lo alto, mas la cerviz
aún remeda yugo... y ante ti, arrodillo.
⠀⠀libre, hereda el dogal, no trueca su sino: muda
⠀⠀de yugo. vendida al rey, «amante» suya en una
⠀⠀relación de poder, pavonéase la cortesana. la
⠀⠀amenaza de esclavitud exacérbala hasta el a-
⠀⠀taque: difama, exagera y autovictimízase.
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- JoinedFebruary 12, 2026
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