vlontout
Mi vidaaa.
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—Lo miró con atención, estudiando cada una de sus expresiones y tras escuchar su respuesta, simplemente asintió. Volvió la vista al frente, totalmente cautivada por esas tonalidades naranjas que se iban desvaneciendo cada vez más en el horizonte, indicando que la noche no tardaría mucho en caer. Entonces, dejó que su cabeza volviera a apoyarse contra su hombro y su mano soltó la suya con suavidad solo para pasar el brazo por su espalda baja y así poder acercarse en un abrazo suave, manteniéndose pegada a él pero sin invadir del todo su espacio. Cuando una ligera corriente de aire sopló en contra, sintió como un par de mechones de cabello se le deslizaban por la mejilla, pero en lugar de molestarse en devolverlos a su lugar, se limitó a disfrutar de la brisa fresca acariciandole el rostro.— Entonces quedémonos un ratito más, me gusta cómo se ve todo desde aquí.
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Bueno, ya veremos. —Dio un apretón suave en su mano de forma juguetona, mirándolo de reojo, la misma sonrisa ladina todavía bailandole en los labios. Su ojos siguieron el recorrido tranquilo que tenían las chiringas al moverse contra el viento y, con un movimiento suave, se retiró lentamente de su hombro para volver a su posición normal. Disfrutó del silencio compartido y el sonido tranquilo generado por el mar a lo lejos, sin querer moverse mucho de allí. Regresó a mirarlo, observando su expresión igual de calmada que la suya, por lo que no quiso romper con ese momento tan pronto. Cuando volvió a hablar, lo hizo con un susurro muy suave, como si estuviera a punto de contarle un secreto.— ¿Quieres seguir caminando o nos quedamos aquí un rato más, amor?
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Espero no humillarme cuando el momento llegue. —Su voz salió apenas en un murmullo muy suave a causa de lo concentrada que estaba con las chiringas que volaban sin detenerse ni un momento. Por un breve instante, su expresión pareció tornarse un poco más seria después de su comentario, pero tan pronto cayó en cuenta de eso, dejó que una sonrisa ladina se abriera paso en sus labios. Mientras la brisa le pegaba en el rostro, se permitió cerrar los ojos un instante y a la par, tomó una respiración profunda y tranquila. Dejó que su cabeza se apoyara ligeramente contra su hombro, mientras su pulgar se movía delicadamente contra el dorso de su mano, proporcionándole un par de caricias, esto sin soltarse de su agarre.—
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