vlontout
Mi vidaaa.
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Espero no humillarme cuando el momento llegue. —Su voz salió apenas en un murmullo muy suave a causa de lo concentrada que estaba con las chiringas que volaban sin detenerse ni un momento. Por un breve instante, su expresión pareció tornarse un poco más seria después de su comentario, pero tan pronto cayó en cuenta de eso, dejó que una sonrisa ladina se abriera paso en sus labios. Mientras la brisa le pegaba en el rostro, se permitió cerrar los ojos un instante y a la par, tomó una respiración profunda y tranquila. Dejó que su cabeza se apoyara ligeramente contra su hombro, mientras su pulgar se movía delicadamente contra el dorso de su mano, proporcionándole un par de caricias, esto sin soltarse de su agarre.—
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Balas
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—Una risita suave se le escapó, a la par que negaba con cierta timidez y se encogía de hombros, restándole importancia a su reciente confesión. Mientras su mirada se perdía entre las chiringas que volaban, se mantuvo atenta a lo que él le decía, de vez en cuando riendo por lo bajo ante algún detalle que le mencionaba.— Me pega en el ego admitirlo, pero el que siempre lo lograba era mi hermano y yo tenía que andar correteando detrás de él para sentirme incluida, aunque aún así me divertía. Solo recuerdo que una vez logré volar una por un tramo muy corto y para cuando llamé a mi mamá para que viera, ya estaba en el suelo.
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Balas
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—Negó ligeramente ante su respuesta, manteniendo una expresión divertida a medida que avanzaban. Su mirada se desvió hasta donde la suya estaba puesta, percatandose de la gente que aprovechaba del ambiente para divertirse. Inconsciente, tiró un poco más de su agarre, desviandose solo un poco de donde estaban, con claras intenciones de acercarse para disfrutar más de la vista. Luego, dirigió su mirada hasta él y, con un movimiento leve de la cabeza, señaló en esa dirección, como una invitación silenciosa a que se detuvieran un poco para disfrutar de ese pequeño espectáculo. Cuando volvió a hablar, la emoción no tardó en notarse en cada una de sus palabras, completamente contagiada por el entorno alegre y cómodo en el que se encontraban.— ¿Tú también venías los fines a volar chiringas? Yo admito que era de las que venía seguido, pero siempre me quedaba mirando porqué por alguna razón nunca pude hacer que una sola volara.
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