Aeternals, os voy a subir un adelanto del capítulo de la semana que viene:
—¿Quién eres tú? No te reconozco —está vez soy yo quien se enfada—. Yo no me he pasado tres años fuera de casa, dejando que toda mi familia pensara que estaba desaparecido, o algo peor, para que mi hermano se rindiera, ¿sabes? Me fui para que tú tuvieras un mejor futuro. Luché por ti. Y no pienso hacerme a la idea de perderte, ¡¿me oyes?! ¡Si no quieres hacerlo por ti, entonces hazlo por tú familia! Hazlo por mí. Por Evelyn. ¡Joder, hazlo por tú hija!
Me quedé sin aliento al terminar de hablar, con el pecho subiendo y bajando por la rabia. Evan no respondía, se había quedado inmóvil, sin palabras. Su rostro había cambiado. Lo vi dudar. Como si, por fin, algo de todo lo que había dicho se hubiera colado por las grietas de su coraza.
Sus ojos se clavaron en los míos, pero había algo diferente en su mirada, algo que no sabía cómo leer al principio.
Y entonces, en voz baja, casi como si tuviera miedo de preguntar, dijo:
—¿Es… es una niña?