¡Os contaré una historia que os interesará saber!
El pasado miércoles ella recibió un abuso sexual o así lo dijeron en secretaría. Ella subía tranquila las escaleras hablando con sus amigas, hasta que un chico se le acercó y lo hizo. Ella avergonzada subió a su clase y se sentó en su silla, se quedó pensando y algo abrumada empezó la clase. El fin de semana quedó con su mejor amigo y hablaron las cosas, ella le contó lo que pasó y él le recomendó decírselo a su tutora, así fue, ella lo habló el martes con su tutora y al día siguiente la sacaron de clase para que el chico se disculpara. Más tarde, cuchicheando con su compañera el profesor de lengua las oyó y le recomendó ir a secretaria. Eso hizo, fue a secretaria y le contó a la jefa de estudios que impactada estaba expulsó al chico. Ella pasó mucha vergüenza y lo paso mal, aunque no se esperaría lo que vendría. Al día siguiente, jueves uno de diciembre, el día empezó bien, inglés y educación física fueron normales, pero, en matemáticas empezó a torcerse todo, a ella le gritaron que se hacía la víctima y que sus padres no la querían. Después en el recreo la dejaron sola, una de las chicas de su clase, testigo en el acto del expulsado, la consoló mientras ella lloraba, pues las demás le decían “Chivata”. A ella la acusaron de que había hecho lo mismo, o incluso peor, la llevaron de vuelta a secretaría y la hora entera la pasó allí. Las niñas de clase decían que ella les había tocado, sin embargo dirección descubrió que era mentira, pero el mal rato que ella pasó no se lo quitaba nadie. Al final del día se quedó llorando con sus padres que tristes la consolaron.
Pobre de ella, o mejor dicho de mi. Por ello es que me tomaré un pequeño descanso para similar las cosas.