arthurpolice

a este we le debo poner nombre uwu

aband6nos

NTPPP, HOLI‼️

aband6nos

uyyy, sería genial q las wawas se junten. aristella no es una niña de hablar mucho, suele hacer muchas señas o esconderse detrás de élodie, pero cuando agarra confianza es igual o peor que élodie...
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aband6nos

TAN REAL. todo es tan caro hoy en día... a este paso se va a seguir devaluando la moneda d mi país de mal en peor :chillido:
            EL GUSTO ES TODO MÍO, OFC!!!
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aband6nos

va, solo se echa una lloradita y de ahí se le olvida que le metieron la regañiza de su vida!!
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aband6nos

QUE LINDO SU HIJITO, ME ENCANTA 

aband6nos

ntppp, me suele pasar de cierto modo, así que yo no juzgo!!! es más, desde ya te invito a robar un banco y comprar unos esquites /j 
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aband6nos

es q su hijita nació de una relación tipo amigos con beneficios.... a él le daba miedo que el papá de su cría lo rechazara pq según era todo "casual" y así... peor aún pq él si tenía sentimientos por el alfa y con más razón prefería alejarse.............
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om-giselle

HOLA REVIVIÓOOI

om-giselle

JAHJAJA va va va, en un momento le sigo el rol grr 
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om-giselle

se vienen cosas de adultos....
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om-giselle

pensé q dejaría morir nuestra novela :( JHAJA
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om-giselle

HOLA NO MORÍ 

om-giselle

ntp si??? contestas cuando 
            puedas, chikistrikis 
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om-giselle

HOLA HOLAAA
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om-giselle

tan siquiera otro besito ejem
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om-giselle

Su suspiro se desvaneció con la breve corriente del viento, erizándole la piel. Era una de esas temporadas en las que el clima frío la atormentaba, obligándola a cubrirse con una suave bufanda y abrigos que opacaban sus coloridos vestidos. Era tan sensible que, si no llevaba la ropa adecuada, podía resfriarse con facilidad o terminar temblando, con el rostro enrojecido por el frío.
          
          Se sentía algo desorientada, con los pensamientos dispersos en distintos momentos, aunque uno en especial la perseguía constantemente: aquel suceso con el alfa. Recordaba las calurosas sensaciones, los sentimientos intensos, ese instante tan único como angustiante. Aún podía sentir la ausencia de sus labios sobre los suyos, y el simple hecho de evocarlo la sonrojaba. Sin embargo, también recordaba con pesar todo lo que ocurrió después: los días solitarios, la sensación de vacío, la desesperación contenida entre suspiros. Imploraba compañía, anhelaba a su alfa. Era una frágil omega que había tenido que recurrir a supresores para mitigar su desesperación, pues la idea de entregarse a alguien más le parecía incorrecta. Reprimía su naturaleza, aferrándose a su destino, esperándolo a él.
          
          Los días pasaron y simplemente dejó de saber de él. Aun así, mantenía la esperanza de que estuviera bien, pues su último recuerdo era verlo inconsciente en el suelo. Entre tanto desorden emocional, la melancolía también se hacía presente. Era justo la época en que solía visitar a su hermana junto a su madre, llevándoles flores que reflejaban su dolor en cada pétalo, adornando así el descanso de su única familia. En momentos como ese, imploraba tenerlas cerca, imaginando la vida que habría tenido con los consejos de una madre o el cariño puro de su pequeña hermana.

om-giselle

Ella se quedó quieta, observando lo poco que alcanzaba a ver de la casa. Un escalofrío la recorrió al percibir el aroma del alfa. Olía a él, por supuesto: era su hogar, su refugio. También sentía tanta calidez, tanta familiaridam . .. como si estuviera en su propia casa, como si estuviera bien que ella estuviera allí, pese a no conocerlo del todo. El destino, caprichoso mediador, le ofrecía la cercanía de alguien a quien aún no comprendía, alguien que no le causaba miedo. .vbpero sí una profunda curiosidad.
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om-giselle

No pudo evitar sentirse un poco nerviosa; aquella sensación siempre la invadía cuando ambos compartían un espacio tan estrecho dentro del auto. Ella, sentada en el asiento del copiloto, permanecía a su lado casi refugiándose en su propio lugar, sin saber con exactitud qué decir. De vez en cuando le dedicaba miradas; le era imposible no posar los ojos sobre él. Trataba de concentrarse en el recorrido hacia su hogar, en memorizar los detalles del camino, pensando —quizá de manera inconsciente— que podría ser la última vez que se encontraran, la última oportunidad que el destino les obsequiaba… sintiendo la omega que debía estar atenta y recordar el camino que la llevaba hacia él.
            
            También pensaba en el cachorro; debía relajarse, no quería estar tensa ni hacer el momento aún más incómodo. Lo último que deseaba era arruinar la situación. El trayecto se le hizo eterno, hasta que por fin llegaron a lo que parecía ser su casa. Observó a través de la ventana lo cálido y hogareño que se veía todo, haciéndola sonreír con suavidad. Reaccionó enseguida cuando la voz del alfa se hizo presente; lo miró y, sin dudar, aceptó su petición. Después de todo, sería de ayuda.
            podía
            Tomó las llaves con cuidado, bajó del auto y cerró la puerta con sigilo, procurando no hacer ruido para no despertar al pequeño que dormía entre los brazos de su padre. Caminó hasta la entrada, introduciendo la llave que encajaba perfectamente en el picaporte y girándola hasta abrir la puerta. La omega casi se sintió una intrusa al adentrarse en un hogar ajeno sin permiso, pero lo hizo para sostener la puerta y no ser un estorbo para el alfa. Le dio el paso, asintiendo cuando él le agradeció su simple apoyo, y susurró un “de nada” antes de verlo dirigirse hacia lo que parecía ser la habitación del niño.
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om-giselle

La fémina tampoco notó el paso del tiempo; el reluciente cielo celeste se había tornado en uno más apagado, señal de que el sol comenzaba a ocultarse para darle la bienvenida a un cálido anochecer. Se había perdido en cada palabra del alfa, conversando con él. Al principio, se sentía un poco tímida, pero conforme avanzaba el momento, fue soltándose más, hasta sentirse completamente cómoda, como si hablar con él fuera algo de lo más normal, como si no existiera ninguna barrera entre ambos, como si se conocieran desde hace tiempo. . .a a pesar de sus pocas interacciones, una de ellas incluso un tanto vergonzosa.
            
            La dulzura del helado se vio opacada por la compañía del alfa y de su pequeño y hermoso cachorro, quien también observaba, jugaba y escuchaba todas aquellas divertidas aventuras que transcurrían en su mente tan inocente. Hasta que el cansancio lo venció, cayendo profundamente dormido en los brazos de sus padres. La fémina solo sonreía ante aquella encantadora imagen que sus ojos capturaron, avisándole al alfa que su hijo ya se encontraba en los brazos de Morfeo. Sintió una leve desilusión, pensando que aquel sería el final de su día junto a ellos, que pronto se alejaría de la presencia del alfa. . . hasta que una nueva propuesta la sorprendió.
            
            Sus mejillas se tiñeron de un leve rubor, y por un momento quiso bajar la mirada ante la gentileza y preocupación de él; sin embargo, pensó que no había nada de malo en aceptar. Siguió sus instintos y accedió con evidente agrado, dedicándole una tenue pero visible sonrisa, acompañada de un leve asentimiento.
            
            ⎯⎯⎯⎯ ❛ Claro que sí, me gustaría acompañarlos. . .j tampoco me gustaría dejarlos solos. ❜ ⎯⎯⎯⎯ Confesó la fémina con una dulce mirada, acercándose al costado del alfa, lo suficiente para brindarle una cuidadosa y delicada caricia al suave cabello del cachorro. Un gesto que duró apenas unos segundos, pero que bastó para dejar en claro que aún no planeaba separarse de ellos.
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om-giselle

ayuda se lo llevaban JAHAJHSJA

om-giselle

con otros besos se soluciona...
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om-giselle

el nene llamándola mamá lloro, nomás falta q el papá deje de negarse y le haga caso a su lobo 
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om-giselle

Respondí justo cuando se me fue la luz JAHAJJA 
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om-giselle

Había llegado finalmente al local, algunos minutos tarde, debido al cansancio que la consumía y a una extraña sensación, como un presentimiento que la hacía recaer, pero al mismo tiempo la mantenía ansiosa. No sabía cómo asimilarlo, pero debía cumplir con sus responsabilidades, y ahí estaba, en su camerino, dando los últimos retoques a su vestuario. Suspiró con evidente disgusto; casi siempre era alguien más quien escogía su atuendo, y aquella noche no era la excepción. La falda de látex rozaba de forma incómoda sus muslos, los cuales eran oprimidos por unas medias ajustadas y un corsé que apenas le permitía respirar con tranquilidad. Quizá su inconformidad se debía a que esa noche no le tocaba bailar, sino atender y ser servicial con los clientes. Aquellos días eran los peores, donde debía fingir una faceta engañosa que incluso para sí misma resultaba desagradable.
          
          Finalmente se dispuso a salir, caminando con delicadeza, hasta que, inesperadamente, un estruendo brutal lastimó sus oídos. No se trataba de la música fuerte, pues pocos segundos después logró percatarse de que eran disparos. No tuvo tiempo de reaccionar; en ese lapso se escucharon pisadas apresuradas, gritos, cristales y muebles rompiéndose, pero sobre todo, el sonido de las armas siendo detonadas. Entró en estado de shock por un momento, y luego, movida por instinto, actuó por supervivencia. Corrió hasta una habitación que conducía a un largo pasillo, uno que solían usar en casos de “seguridad”, debido a lo aislado que era. Por desgracia, no era la primera vez que ocurría un atentado en aquel lugar… pero nunca uno tan extremo como ese.
          
          Temblando, se encontró con una de sus compañeras, quien se aferraba a ella, en un estado incluso peor. Por suerte, la mayoría había logrado refugiarse ahí, y solo esperaba que las faltantes estuvieran a salvo. 

om-giselle

Hasta que, de pronto, todo contacto se rompió bruscamente. Bajó la mirada y lo encontró en el suelo. Su visión, nublada por la confusión, se enfocó lentamente hasta verlo inconsciente. Un chillido escapó de sus labios, mezcla de angustia y desesperación, buscando al responsable, dispuesta a atacar a quien hubiera osado dañar a su alfa. Sin embargo, primero intentó asegurarse de que estuviera bien, buscó la manera de despertarlo.. . p pero antes de lograrlo, fue jaloneada del brazo. Alguien intentaba apartarla de él, levantarla, alejarla.
            
            Apenas un poco más consciente por el impacto de la preocupación, sintió cómo la neutralizaban con un aroma desagradable que entorpecía su mente. Su atención se desvanecía mientras un supresor hacía efecto. Lo último que alcanzó a ver fue a su alfa siendo sostenido y llevado lejos de ella. Ya no podía moverse; sus ojos se cerraban con pesadez, y su compañera apenas logró sostenerla contra la pared para evitar que cayera. En su interior, solo quedaba una certeza: debía prepararse para el dolor que la consumiría ante la ausencia de su alfa.
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om-giselle

Todo pareció desvanecerse cuando finalmente el alfa la sostuvo entre sus brazos, con una firmeza indomable que la hizo temblar como una hoja a punto de desmoronarse. Se volvió sumamente frágil, vulnerable ante esa intensa cercanía que la envolvía por completo. Lo miraba, lo admiraba, sus ojos perdidos en él, hipnotizada, olvidándose del mundo y de sí misma; solo existía él, solo respiraba y vivía por él.
            
            Un plácido ronroneo escapó de su garganta cuando el alfa comenzó a olfatearla con intensidad, como si quisiera grabar su aroma en lo más profundo de su memoria. La fémina, entregada, ladeó su cuello para darle más acceso a su piel, sin importarle nada más, ni siquiera si su alfa deseaba marcarla ahí mismo. Solo pensar que era su alfa le provocaba un estremecimiento constante; se sentía protegida, completa en sus brazos, rodeada por su calor, su fuerza, su fascinante aroma. . . Todo él era suyo, y no podía negarlo; su omega lo reclamaba.
            
            Entonces, la atrapó en un beso necesitado. Sus bocas se unieron, saciando parte de la urgencia que ambos compartían. Era la omega quien, después de tanto tiempo, volvía a ser besada... y de una forma tan única, tan perfecta, que sus labios parecían encajar como si se pertenecieran. La fricción ansiosa y apasionada le robó tenues gemidos, haciéndola derretirse, casi flaquear, mientras la mezcla de sus feromonas la envolvía en un placer aturdidor. Subió las manos, aferrándose a su cuello, enredando los dedos en su rubio cabello cuando él volvió a besarla sin pausa. Sus manos descendieron por su espalda, estrujando la tela con la intención de deshacerse de ella. Tan ajena a todo lo que ocurría a su alrededor, solo deseaba entregarse por completo a su alfa.
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om-giselle

⎯⎯⎯ ❛ Alfa. . . no me dejes. . . yo, t-te voy a esperar. ❜ ⎯⎯⎯⎯ Imploró sin importarle la razón, aferrándose a una débil esperanza que se desmoronaba con cada palabra. Era su lobo interior quien le pedía no soltarlo, quien deseaba demostrarle que era una buena omega, capaz de retenerlo. Pero también era su corazón el que se aferraba a la ilusión de volver a verlo, de que él cumpliera su promesa de estar con ella.
            
            Entonces liberó parte de sus dulces feromonas, aquellas que siempre ocultaba bajo esencias agrias, pero que ahora emergían libres, sinceras, cubriendo el aire con un aroma tan puro y dulce que revelaba su verdadero ser. . . todo por aquel alfa del cual solo sabía su nombre y su trágica pérdida.
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om-giselle

Nuevamente, un suspiro escapó de entre los labios teñidos de cereza. Se encontraba un poco estresada; apenas hacía unas horas había comenzado su jornada laboral y, aunque bailar solía ser su mejor remedio para liberar tensiones, aquella noche simplemente no parecía ser la suya. Se acercó a la barra, pensando que tal vez una bebida dulce podría aliviar parte de su pesadez. Cualquier sabor que endulzara sus papilas gustativas solía bastar para elevarle el ánimo.
          
          Con pasos suaves fue aproximándose, procurando pasar desapercibida entre la multitud, hasta que logró sentarse. Sus piernas, ligeramente descubiertas, se cruzaron con un aire de delicadeza mientras aguardaba ser atendida. Entonces ladeó la cabeza y lo vio. Un hombre. Bastó una sola mirada para reconocerlo: un alfa.
          
          Pese a la escasa iluminación, podía distinguir su fornida silueta y el reflejo de un sentimiento incierto en su mirada. Se veía distraído… casi abatido. Arrugó ligeramente la nariz, intentando percibir su aroma, aunque el ambiente, saturado de feromonas, convertía aquello en un desafío.
          
          ⎯⎯⎯⎯ ❛ ¿Por qué tan. . . apagado, eh? ¿Acaso no viniste aquí para pasarla bien? ❜ ⎯⎯⎯⎯
          preguntó la fémina, observándolo con una mirada que mezclaba ironía y un toque de burla. Arqueó las cejas por unos segundos y volvió a inclinar la cabeza, sin apartar los ojos de él.
          
          ⎯⎯⎯⎯ ❛ No me digas que te han dado un mal servicio. . .vamos, dime qué te han hecho. No puede ser que un hombre tan guapo como tú se encuentre tan decaído. ❜ ⎯⎯⎯⎯ Añadió con más libertad, dejando entrever un leve matiz de coqueteo. Sin embargo, no buscaba nada a cambio ni pretendía ser correspondida. Simplemente, una extraña curiosidad la invadió al verlo ahí, solitario, ajeno al bullicio, refugiado en el alcohol.
          

om-giselle

⎯⎯⎯⎯ ❛ Soy Giselle. . .  ❜ ⎯⎯⎯⎯ respondió finalmente, después de unos segundos en los que sus orbes contemplaron el rostro somnoliento del ajeno, a punto de caer en un plácido sueño.
            
            ⎯⎯⎯⎯ ❛ Ten buenas noches, Arthur. ❜ ⎯⎯⎯⎯ pronunció su nombre con una calidez inesperada, como si pudiera repetirlo una y otra vez. Sonaba extraño, extrañamente familiar, pero a la vez tan agradable. Su voz, tan melodiosa, parecía querer arrullarlo hasta hacerlo caer por completo en los brazos de Morfeo. Se liberó de aquel suave agarre —lejano a cualquier incomodidad— y apagó la tenue luz que dejaba ver su ahora relajado rostro. Volvió a sonreír, una última sonrisa que delataba ese nuevo y raro sentir, decidiendo retirarse antes de cuestionarse de más sobre lo que aquel hombre le había provocado en tan peculiar encuentro.
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om-giselle

Para ser una mujer desconfiada, incluso en los detalles más mínimos debido a su corta experiencia, parecía que en ese momento ningún sentido de alerta estuviera activo. Accedió a llevar a aquel hombre desorientado al hotel mencionado. Ciertamente dudó en conducir hasta su hogar; la fémina conocía bien la zona y había aprendido algunas cosas con los años, pero pensó que tal vez podría causarle algún disgusto a su cachorro o, durante el trayecto, no lograr ubicar su casa. Por ello, descartó esa opción y simplemente caminaron hasta el hotel, el único alojamiento cercano, y que, para su pesar, conocía demasiado bien.
            
            Estuvo atenta a cualquier movimiento del alfa, por si llegaba a tropezar o mostraba otra señal de caída, pero, por mera fortuna, lograron llegar. El recorrido fue corto y no tan atareado por el bullicio de la ciudad. Una vez en el lugar, se dispuso a llenar los formularios que solicitaban a cualquier huésped, pidiendo una habitación donde él pudiera descansar sin inconvenientes, con la intención de pagar también por ella. Sin embargo, el rubio se le adelantó, y lo único que pudo hacer fue acompañarlo hasta su recámara, tomando el elevador para llegar al segundo piso.
            
            El proceso fue rápido. Apenas abrieron la habitación, el alfa se dejó caer sobre la amplia cama, balbuceando palabras apenas audibles. Ella se acercó con cautela, reduciendo la distancia para comprobar que todo estuviera en orden, hasta que, para su sorpresa, su muñeca fue sostenida (sin fuerza) por la mano de él, acompañado de una insistencia por conocer su nombre.
            
            Inevitablemente, no pudo evitar sonreír, una ladina sonrisita por toda la travesía que habían pasado juntos, para finalmente intercambiar nombres. Una sensación de confort la envolvió al escuchar el suyo, el del hombre perdido que ahora descansaba frente a ella.
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om-giselle

⎯⎯⎯⎯ ❛ Grandote. . .  así no podrás volver a tu hogar solo. Ahora pareces una gelatina; no puedes ni dar un paso sin desmoronarte. ❜ ⎯⎯⎯⎯ Comentó con un deje de broma, intentando disipar la posible vergüenza que podría invadir al hombre, o simplemente evitar que la situación se tornara incómoda. Sabía que las personas ebrias solían volverse tercas, reacias a aceptar ayuda, y solo esperaba que él estuviera lo bastante lúcido para reconocer su estado.
            
            ⎯⎯⎯⎯ ❛ Déjame llamar un taxi para ti. . .o, ¿traes auto? No sé si tengas a alguien que pueda venir por ti. ❜ ⎯⎯⎯⎯ Sugirió la joven, observándolo de reojo mientras sostenía con firmeza su fornido brazo. Solo quería prevenir algún accidente y ayudarlo a mantenerse en pie, ya que en ese lugar no había ningún asiento ni banca que pudiera servirle de apoyo.
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om-giselle

MO ME MORÍ 

om-giselle

me imaginé la llegada del celo cuando a Arthur le reportan una situación de peligro y mi nena siendo oprimida por un " cliente " JAHJA te imagina la adrenalina y la alta tensión grr
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om-giselle

ME PARECE BIEN, tipo tal vez xq intento haber un atentado de arma, yyyy el dueño del lugar llama por allanamiento JAJAJA tanto desmadre q mi nena termina un poco asustada, pero sintiéndose extrañamente protegida ante la presencia de su nene ejem
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om-giselle

SI, leí por ahí q entran en celo te imaginas :00 pero pero ahora no es posible por obvias razones de q el Arthur anda más afecto q el alcohol JAJKAA así q estarán de lejitos.... por ahora 
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