bm0630
¡Hola a todos!
Después de unos meses de inactividad, tengo una pregunta para quien siga interesado en este poco constante escritor amateur.
Ahora mismo tengo en borrador una historia que he empezado hace poco, con apenas tres capítulos, con la que estoy bastante motivado actualmente.
La cuestión es que temo que ocurra como con otras historias, que tuve que dejar momentaneamente de lado por estudios... en mi momento de inspiración y que, cuando pude retomarlas, decidí no hacerlo por falta de motivación.
Paso con "En ATLA con un sistema", y en "En DxD con un sistema". Lo sé, unos títulos muy originales...
Entonces, os pregunto qué preferís:
- Que vaya publicando los capitulos que haga poco a poco, bajo riesgo de dejar la historia a medias.
- Que me ponga una meta de capítulos (30, por ejemplo), y la publique solo si llega a ese número; bajo riesgo de nunca poder leerla si no llego al cupo.
La historia nueva se llama "DxD: Heredero de Dios", ambientada en el universo de DxD (aunque con cambios menores en este), y empieza bastante más tarde que las otras (al inicio del canon) para evitar que la espera para llegar a este se haga tan larga como para desmotivarme. Adjunto la sinopsis en el siguiente mensaje (demasiados caracteres para ponerla en este).
bm0630
El trágico destino del Dios de la Biblia de DxD es bien conocido. Debilitado por su enfrentamiento con los generales de la Gran Guerra, los dragones celestiales y Trihexa, el apocalipsis 666; finalmente murió intercambiando su vida por la de los cuatro reyes demonio, forzando una tregua que eventualmente llevaría a la paz del canon.
Pero, él, el mismo que creó los cielos, que dio forma a los humanos y que creó algunas de las más mortíferas armas que existirían, ¿verdaderamente se dejaría matar tan fácil?
La respuesta es no. Contaba con un plan B, programado dentro del sistema celestial para desatarse ante su “muerte”.
Y es que, su alma sería recolectada en su más grande creación, más que la propia lanza del destino, para liberarse al mundo humano en búsqueda del más apto contenedor y, así, obtener un heredero…
Dejémoslo en que ni siquiera a Dios mismo le salen las cosas tal y como las planea.
Bienvenidos a la historia de Hikari Shinsei, heredero de Dios.
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