Porque son niña tus ojos
verdes como el mar, te quejas;
verdes los tienen las nayádes,
verdes los tuvo Minerva,
y verdes son las pupilas
de las huris del Profeta.
El verde es gala y ornato
del bosque en la primavera
entre sus siete colores
brillante el Iris lo ostenta,
las esmeraldas son verdes,
verde el color del que espera
y las ondas del océano
y el laurel de los poetas.
Es tu mejilla, temprana
rosa de escarcha cubierta
en que el carmín de los pétalos
se ve a través de las perlas
y sin embargo
sé que te quejas
porque tus ojos
crees que la afean:
pues no lo creas.
Que parecen tus pupilas
húmedas, verdes e inquietas
tempranas hojas de almendro
que al soplo del aire tiemblan.
XII - Gustabo Adolfo Bécquer