Entre sus manos llevaba con cuidado un pequeño pastel que había preparado para su hijo. No era lo mismo, por supuesto, y probablemente nunca volvería a serlo, pero se había esmerado en hacerlo. Incluso intentó darle aquella forma de dinosaurio... ¿o quizá era un dragón? Nunca había sabido muy bien qué era exactamente, solo recordaba cuánto le gustaba. Sus dedos se aferraron un poco más al recipiente.
Tal vez era una tontería. Pero, en el fondo, una parte de él todavía quería creer que quedaba algún rastro de aquel pequeño sol que tanto extrañaba.