Pero acaba así? Me mira ojiplático.
Se le corta la respiración. Palidece.
Yo me troncho de risa y, al entender mi
guasa, pregunta divertido: —¿Tú me
quieres volver loco otra vez con las
hormonas? Le doy un azote en el trasero
y, besándolo, murmuro:
—Tranquilo, Iceman, de momento estás a
salvo, pero ¿quién sabe? Quizá algún día...
Que mal no.. Que acabe asi