a veces el amor no es una medicina ni una solución a los problemas del otro, solo es una compañía constante que duele, pero que eliges sostener. Me tomó tiempo aceptar que no puedo 'curar' a nadie y que mi mayor gesto de amor es, precisamente, saber esperar desde lejos, aceptando que aunque mi mente se quede atrapada en lo que fuimos, ya no me corresponde intentar arreglarte. es un alivio y un castigo a la vez, pero al menos sé que lo que sentí fue real.