En esas noches de tormenta mental, cuando el aire se vuelve denso, el ambiente se infecta de una melancolía asfixiante y sientes que una sombra invisible te oprime el pecho, ya es tarde Uno de ellos ha desplegado sus alas cenizas a tu alrededor, devorando cada fragmento de tu tranquilidad dejándote atrapado en una oscuridad eterna y un silencio absoluto.