¿Alguna vez pensaron que la vida es una sucesión de cosas buenas y malas? Quizá lo sea. Yo personalmente creo que deberíamos seguir a nuestro corazón. Y si no es al corazón, a esa parte del subconsciente, ese algo, que susurra cosas cuando creemos que estamos en lo cierto, y lo niega. Nada es fácil ni lo fue nunca, solo debemos soportar el camino y tener la fuerza de amarnos a nosotros mismos, incluso cuando el mundo quiere ahogarnos entre dudas, dándonos coces como si de un caballo desbocado y agobiado se tratase. Amen a quien su corazón dicte, pero ámense sobre todo a ustedes mismos, pues nadie puede amar si se odia profundamente a sí mismo.