Hola, mis queridos lectores
Quería tomarme un momento para hablarles con honestidad y desde el corazón.
He estado ausente estos meses no por falta de amor a la historia, ni a ustedes, sino porque atravesé una recaída de depresión y actualmente estoy en tratamiento farmacológico. Parte de este proceso ha sido enfrentar algo que cuesta mucho explicar: un entumecimiento emocional. Mis emociones están ahí, pero más apagadas, más lejanas, y escribir desde ese lugar no me permitiría darle a la historia —ni a Anya— la esencia que merecen.
Justo ahora, cuando Anya está recuperando su luz, su fuerza y su ternura, no quiero escribir desde un sitio oscuro que no le corresponde. Ella merece avanzar desde la claridad, desde el cuidado, desde la verdad emocional que siempre he intentado transmitirles, y yo también merezco respetar mis tiempos para poder hacerlo bien.
Estoy en recuperación, paso a paso, con paciencia. Sé que volveré a escribir, y cuando lo haga será con la presencia y el cariño que esta historia y ustedes merecen. Apenas me sea posible, actualizaré
Gracias por quedarse, por comprender.
Los quiero mucho.
-A.V