/en la penumbra de la noche sus alas se movían con lentitud, manteniendo un movimiento calmado en lo que se dirigía a la habitación de —posiblemente— la única persona despierta. Se guiaba por la tenue luz que salía por aquella puerta, ¿y si era el pequeño demonio que tanto la buscaba? su comisura izquierda se torció hacia arriba por una fracción de segundo antes de volver a su leve sonrisa. Al llegar, su mano se posó en el marco de la puerta, asomándose para observar a la figura en el interior: no era el demonio, a pesar de conocer aquel rostro, se veía diferente.
¿Isaac...? /pronunció su nombre por lo bajo, un murmullo que resonó en el espacio. Que lindo verte. /se desplazó al interior con un último movimiento de sus alas antes de apoyarse en el marco de la entrada, manteniendo su ojo sobre la persona a unos metros de ella.