Urge que Acevedo se vaya de Santos Laguna.
A Acevedo le está pasando lo mismo que al morro o a la morra aplicada de la familia. Ese que siempre está al tiro. Entonces comienza el juicio. Y de pronto, nadie recuerda que esa persona llevó la cena durante meses.
Nadie recuerda todo lo que hizo bien. Todos se concentran en el refresco que faltó. ¿Y saben por qué? Porque cuando una persona se convierte en la responsable de que todo funcione, también termina convirtiéndose en la responsable de todo lo que deja de funcionar. Y eso es exactamente lo que parece estar ocurriendo con Acevedo. Si Santos gana, quizá fue el equipo. Si Santos pierde, aparece el error de Acevedo. Si recibe un gol, se cuestiona al portero. Si salva al equipo, simplemente hizo su trabajo. Porque mientras Acevedo siga siendo uno de los pocos jugadores capaces de responder, seguirá siendo el blanco más fácil. Y aquí es donde viene lo verdaderamente incómodo: Por el bien de Acevedo, urge que se vaya. No porque sea el culpable, sino porque necesita dejar de cargar con una responsabilidad que nunca debió ser exclusivamente suya. Porque mientras en esa familia exista uno que lleve la cena, compre todo, resuelva los problemas y además cargue con las culpas…los demás pueden seguir sentados en la mesa sin hacerse responsables de nada. Y quizá eso es lo que Santos necesita. Que Acevedo se vaya.
Que se acabe el comodín. Que desaparezca ese jugador al que pueden señalar cada vez que algo sale mal. Que, por una vez, los demás tengan que responder por lo que les corresponde.
Porque cuando ya no esté Acevedo para salvar… vamos a descubrir quién realmente sabe. Y entonces quizá entendamos que el problema nunca fue el portero. El problema es una estructura que se acostumbró a vivir de lo poco funcional que todavía quedaba.
Así que sí: Urge que Acevedo se vaya.
Pero no para salvar a Santos de Acevedo. Urge que Acevedo se vaya para que Santos deje de utilizarlo como escudo de sus propios problemas.